Un cortado o un lágrima? O los dos?

Posteado en General sobre Julio 8, 2009 por agustinvidal

Tengo el estómago más pesado y con menos comida. Debe ser que mi instinto de preservación bajó un cambio y el hambre se escondió detrás de otra necesidad intangible. O el núcleo cortico-medial del complejo amigdalino se atrofió. No sé qué me pasa exactamente, ¿pero vieron los frutos que dio el tercer parcial de neuro?

Soy un café cortado, pero café negro solo. Me falta la mitad de la taza. Y me enfrió, lentamente mientras me voy evaporando en esas formas ridículas del humo. Ja, pero que manera poética de describir que me cortaron a la mitad. Sí, acabo de deducir el origen etimológico de la palabra “cortar”.

Un día nomás pasó. Un SÓLO día. Y siento la enorme presión de un terco resorte pegado  a mi espalda.

¡¿Qué onda?!

Si me están filmando, y esto es una joda, avisen. ¿Qué carajo estoy haciendo? ¿Qué carajo estoy haciendo?

Una forma matemática de hacerles acordar.

Posteado en General sobre Junio 16, 2009 por agustinvidal

Agustín x Agustín = Agustín al cuadrado.

Agustín al cuadrado —–> Orden.

Orden  —–> Desorden.

Desorden ——–> Enfermedad.

Enfermedad —–> Cura.

Cura ——–> Iglesia.

Iglesia ——> Cruz.

Cruz ——> Tesoro.

Tesoro ——> Cariño.

Cariño ——> Relación.

Relación ——-> Sexo.

Sexo ——–> Género.

Género ——–> Tela.

Tela ——-> Araña.

Araña ——> Gato.

Gato ——-> Fácil.

Fácil ——> Escribir sin sentido.

Escribir sin sentido —–> Escribir solo.

Escribir solo —–> Individual.

Individual ——> Indivisible.

Indivisible ——-> Entero.

Entero ——> Interior de un pájaro.

Pájaro —–> Ave.

Ave ——–> César.

Cesar ——> Detenerse.

Detenerse ——-> Contar con uno mismo.

Contar ——> Matemáticas.

Matemáticas ——-> Diciplina.

Diciplina ——–> Educación.

Educación ——–> Aprender.

Aprender ——-> No encender.

No encender ——-> Dejar apagado.

Dejar apagado ——> No pagar.

No pagar ——> Deuda.

Deuda ——-> deber.

Deber ——->Obligación.

Obligación ——> Tener que.

Tener que ——-> Capitalismo.

Capitalismo ——> Capital.

Capital ——-> País.

País ——> Nación.

Nación ——> Diario.

Diario ——> Todos los días.

Todos los días ——-> Años.

Años ——-> Cumpleaños.

Mi cunpleaños —–> 30 DE JUNIO.

Posteado en General sobre Junio 15, 2009 por agustinvidal

FIESTECITA

La posta de la suerte.

Posteado en General sobre Junio 13, 2009 por agustinvidal

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Amarelo.

Posteado en General sobre Junio 10, 2009 por agustinvidal

amarelo

QUE FREO.

Posteado en General sobre Junio 4, 2009 por agustinvidal

fio

Si yo hubiera sido Neil Armstrong…

Posteado en General sobre Junio 4, 2009 por agustinvidal

pisada

Con tanta ATRACCIÓN ni deja escapar la luz.

Posteado en General sobre Junio 3, 2009 por agustinvidal

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AGUSTIN VIDAL SAAVEDRA 

     




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“Fondos de escritorio”

Posteado en General sobre Mayo 27, 2009 por agustinvidal

fondo

“Agarrate Catalina”

Posteado en General sobre Mayo 25, 2009 por agustinvidal

cata

El espejo entiende.

Posteado en General sobre Mayo 20, 2009 por agustinvidal

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Por que sí.

Posteado en General sobre Mayo 12, 2009 por agustinvidal

Todo blog tiene su momento de soledad. Lo necesitan en cierto punto, como para asimilar que un boludo les tatúa por todo el cuerpo las pelotudeces más ridículas que se pueda poner en palabras. 

Yo no voy a coronar mi vuelta con una frase pelotuda como “vivo, luego escribo” que se me acaba de ocurrir y es estúpida pero me parecio ingeniosa, y por eso me vi obligado a buscar la forma de ubicarla en un contexto menos cursi que ponerla de título. (”Cursi”… Lo cursi es como ácido nitropsicológico para mi Duodeno, pero en serio. Y no hay nada peor que odiar la cursilería y darse cuenta de que muchas veces no hay otra que ser cursi. Si Dios nos creó, tendría que tener un lado cursi, por que si no no habría en ninguna persona… pero no me parece que sea completamente perfecto un Dios cursi.)

En fin, tengo que acostumbrarme nuevamente a no abandonar el blog por que sí. Prometo volver a ridiculizar la creación con esos chistes-soretes. 

Viernes 13.

Posteado en General sobre Marzo 14, 2009 por agustinvidal

La gente es muy obvia la mayoría de las veces. Claramente predecible. Tiene como un aura de estupidez que recubre su imagen para el que se percata. 

En fin, estos días resultaron de lo más extraños. Cargados hasta la manija de cualqueir tipo de sensaciones. Me cagé de risa. A veces sólo literalmente y en otras disfruté el momento. Miedo, mucho miedo. Sí, perdí el control en muchos casos. ¿Culpa? Uf, ni se imaginan el peso de aquél fantasma en mis hombros. Incertidumbre, alegría, una taza de tristeza, y una cucharada de euforia. 

Ahora viene la parte en que sale detrás del telón el señor que carga las concluciones guardadas en el sobre que tiene en la mano. Después de este cóctel de vida, hay que simplificar escenas, pensamientos y razonar sobre para dónde debe inclinarse la balanza. 

Me tengo que ir.

Deseo espontáneo.

Posteado en General sobre Marzo 10, 2009 por agustinvidal

Exactamente ahora quiero:

1- No sentirme mal por estar al pedo y por tener esta inercia que me hace seguir estándolo.

2- Comer helado y encontrarme con un pedazo gigante de chocolate macizo en el dulce de leche granizado.

3- No haber  dicho que iba a salir a correr hoy.

4- Encontrar el libro que estaba leyendo.

5- Que mi novia me deje cambiar el color de su blog como demostración de afecto.

6- Jugar al GTA e ir en un auto robado hasta una heladería y comprarme un dulce de leche granizado y cuando el personaje lo trajera a casa, el helado salga por la PlayStation, cual cono de McDonals. 

7- Escribir algo que valga la pena.

8- Entregar Curriculums y que me digan que empiezo a trabajar el día antes de hoy, después de haber recibido la llamada.

9- Que nadie lea este blog.

10- No ser tan consciente de que si no salgo a correr ahora, no lo hago más.

chernobyl 09

Posteado en General sobre Febrero 22, 2009 por agustinvidal

¿Vieron cuando abren una canilla demasiado rápido y sale disparado un chorro de agua incontrolable que en la desesperación por cerrarla, pierden la orientación y ya no saben si la están cerrando o abriendo más todavía?

Bueno, yo estoy nadando. La marea sube, con olas de responsabilidades, compromisos y sacrificios. Y nada, lo único que puedo hacer es seguir moviendo los brazos y los pies para no hundirme.

Pulmones, prepárense para ser evacuados, las compuertas de los ojos ya están selladas. 

Claustrofobia frente al horizonte.

Posteado en General sobre Febrero 16, 2009 por agustinvidal

 

Mal día para levantarse. Al menos me quedé dormido y recién después de unas horas, el celular vibró y me dijo “Mas te vale que te levantes ahora y apruebes todo”.

Aprobar todo…

Si, apruebo sin problema que me pregunten cómo ando con el estudio, con la vida, con el minotauro que tengo en la cabeza.

Apruebo sin protestar que el reloj no deje de delatar a que hora llego y a que hora me levanto para estudiar.

Apruebo casi sin problema que escondan muy adentro de sus discursos la intención de manipularme para que siga haciendo lo que vengo haciendo desde que hago cosas.

Apruebo con un poco de problema que se cansen de que me canse.

Apruebo con bronca que no se cansen de exigirme que no me canse. Estoy cansado. Intenten caminar por esta soga sin cansarse.

Apruebo todo eso y ¿no me puedo dar el lujo de desaprobar una puta materia?

Quiero con toda el alma que llegue el momento de desaprobar para por fin revolcarme tranquilo en un fracaso elegido. Descansar en un Dos o en un Uno. Pero descansar al fin.  

Mis oídos funcionan de la misma manera que mis ojos; dan vuelta la información que reciben, así que no me jodan, por que en una de esas obedezco.

 

2009 -> Proyect “No more pills”

Posteado en General sobre Febrero 11, 2009 por agustinvidal

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Que terrible sería tener la obligación de controlar todo a nuestro alrededor. 

Que nuestros hombros se arrastren bajo una responsabilidad vacía pero infinitamente pesada y nuestra cabeza se levante sólo para seguir anudando sogas en el aire.

Por suerte, ser Dios todavía sigue siendo imposible.

TerribleMente.

Posteado en General sobre Diciembre 23, 2008 por agustinvidal

Me colgué con escribir, ya sé.

Pero estuve muy ocupado, ocupadísimo tragando una revelación que me estuvieron enseñando muchos y recién ahora estoy aprendiendo.

¡Me estoy dando cuenta de que al menos ahora pertenezco a la raza HUMANA!

Duermo, luego existo.

Posteado en General sobre Diciembre 17, 2008 por agustinvidal

Que extraño paisaje el de mi cara, con lunas apagadas y rasgos improbables.

Estoy cansado.

Y entonces cae, cae, y cae, y a medida que se aleja, disminuye su tamaño hasta golpear con el agua. La superficie se turba, me veo partido en círculos que se agrandan.

Si al menos…

No al más.

Ya no veo mi cara. Ah! acá esta la luz.

-¿Que hacés mirándote en un charco?

-¿Qué carajo es esa pregunta? Me miro en un charco.

-A mí no me hablas así, yo me voy al carajo.

-Si, mejor; a ver si hay un iceberg y nos hundimos, Luz.

-¿Pensás secar ese charco con la mirada o lo vas a limpiar?

-Y vos… ¿Pensás?

-Adiós.

Pasamos por al lado de un rayo congelado que tocaba el agua y la luz blanca barrió toda la cubierta lentamente.

-¿Cómo un rayo puede quedar congelado como si fuera el esqueleto luminiscente de la mano de Dios? –Le pregunté al Silencio.

-MMm… mmmm…mmmmmm….mm.

-No se te entiende una MIERDA.

-Mmm…mm…

No sé si era el amanecer o el atardecer. La brújula está borracha.

Norte… Sur… Este… Oeste… Arriba… Abajo… Detrás… Adentro…

-¡¿Donde mierda estoy?!

-En Otra Parte.

-¿Y hacia adónde navegamos?

-Adentro.

-Pero está empezando a nevar, están cayendo.

-No mires hacia arriba; si te entra alguno en los ojos, te vas a olvidar de todo esto.

Posteado en General sobre Diciembre 1, 2008 por agustinvidal

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El desorden y el arte.

Posteado en General sobre Noviembre 10, 2008 por agustinvidal

“Un insulto al mono”. Trabajo echo en la playa.

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“Cómo cerrar Narnia”. Fotografiado por Mamá.

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“Pasillo y obstáculos”. Fotografiado por mamá.

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“El muerto en el ropero” Fotografiado por Matías.

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“No encuentro nada en este quilombo” Por Mamá.

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“Explotación; nueva cafetera”

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“El monedero invisible” Dedicado a Mamá.

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“Viva el desorden” dedicado a Mamá.

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Fin de la exposición.

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Tramontina de doble filo.

Posteado en General sobre Noviembre 8, 2008 por agustinvidal

Menos mal que tengo el vicio/ virtud/ obsesión de escribir; muchas veces pienso que si no hubiera nacido con esa inercia de traducir todo lo que vivo o pienso en las palabras de una hoja, ya me hubiera desquiciado. 

Es éxtasis natural el bienestar que produce la satisfacción de un Fin que cierra una historia nacida, madurada y crecida dentro de mi cabeza. Poco importa el criterio de los demás cuando se vive semejante éxito. Es un triunfo tan personal y espectacular que una vez que lo vivís en la creación de cualquier tipo de obra artística, es imposible ignorarlo y hacerse a un costado; después de la primera vez no hay vuelta atrás. Se instaura un horizonte fijo, estático e inevitable.

Pero muchas personas que saben del tema me hablaron sobre el famoso peligro. Me dijeron que la solución del problema es una cuestión de plantar los pies sobre la tierra y mantener el cine incraneano a raya. El problema es que a veces la realidad es tan normal /mierda /ridícula que una manera de recrearse y tomar un poco de aire es enfrascarse en aquellas creaciones de ficciones paralelas cuya fuerza puede provocar la pérdida de interés en el mundo real. Los artistas están todos locos, pero no existe ningún arma tan infalible como esa.

¿Por qué escribir?

Por que para eso estoy viviendo. 

¿Quién? YO – ¿Cuándo? AHORA – ¿Dónde? ACÁ – ¿Por qué? NOSÉ.

Posteado en General sobre Octubre 31, 2008 por agustinvidal

Buenos Aires está bueno.

Posteado en General sobre Octubre 30, 2008 por agustinvidal

“Vos necesitás apoyo”

Posteado en General sobre Octubre 30, 2008 por agustinvidal

Un simple GRAN problema.

Posteado en General sobre Octubre 30, 2008 por agustinvidal

Doy fin al chiste del cuento del puto avestruz.

Posteado en General sobre Octubre 17, 2008 por agustinvidal

Había unA VEZ TRÚS…

Que vivía siempre con la cabeza escondida bajo tierra, fantaseando con el anhelo inconsciente de diluir su existencia en el abrazo frío y rígido de la muerte.

Pero ese jueves a la mañana sacó la cabeza del agujero tras haber sentido un fuerte rumor que había echo temblar el suelo como un lejano tambor. En la superficie, el viento le dio en las plumas de la cara con un aire saturado de estática e inmerso en una atmósfera engominada por la tensión de un atronador silencio.

Entonces vio sobre el horizonte un mar de nubarrones oscuros retorciéndose en el cielo y la asaltó una extraña sensación. En sus ojos no tardó en reflejarse el espectáculo de relámpagos que comenzaron a iluminar el horizonte como sábanas blancas y el avestruz se quedó pasmado ante semejante paisaje epiléptico. El silencio tembló en el feroz rugido de los truenos; y el ave sintió una especie de alivio que dio paso a una efervescente felicidad que inundó su mente con una fuerza incontenible.

Finalmente, una espesa cortina de lluvia se desplomó de un momento al otro sobre el campo y los árboles, y el animal corrió y saltó disfrutando como nunca de los dardos de agua que brillaban con cada estallido de luz.

El secreto del Sr. McCain.

Posteado en General sobre Octubre 11, 2008 por agustinvidal

“Puedo explicarlo”

Posteado en General sobre Octubre 11, 2008 por agustinvidal

Abierto.

Posteado en General sobre Octubre 11, 2008 por agustinvidal

Realidad: conjunto de ilusiones organizadas.

Posteado en General sobre Octubre 9, 2008 por agustinvidal

- Alguien está pensando en nuestras palabras.

- No me importa, total está del otro lado. No puede tocarnos, no puede lastimarnos.

- Pero nosotros sí. Para él estamos a su lado.

- Pero si ni siquiera somos reales para él…

- No, todavía supongo que no. Pero la mente le está creando la situación de ver a dos personas manteniendo una conversación que trata de sí mismo. Su cabeza le está indicando que no formamos parte de su realidad pero él sospecha, sabe y siente que algo muy profundamente escondido en su inconsciente está despertando.

- No se juega con la locura.

- No, es un tema muy serio; pero sólo para el que la padece.

- Espero que sepas la gravedad de lo que estás haciendo.

- Nadie puede culpar a alguien que no existe. 

ESPONTANEIDAD 100%

Posteado en General sobre Octubre 5, 2008 por agustinvidal

Freud, que prepotencia la tuya de creer que alguna generación futura pueda en un momento llegar a conocer algo de la mente humana más allá de lo obvio. Que utopía contradictoria debe ser correr detrás de lo inalcanzable, con las rodillas de plástico y los dedos de plomo.  Jajajaja me río.

 Prefiero aceptar la realidad de que la piscología no sirve más que para ayudar a las personas a aceptar y en algunos casos alivianar el peso que cargarán lo que les resta de vida. Nada más. ¿La mente? La filosofía se conoce a través de la razón, la física con instrumentos, etcétera, etcétera. La mente no puede entenderse con la mente ni con ninguna otra cosa. El problema a la vez es la solución. Es imposible estudiar milenios enteros de evolución inteligente usando el mismo instrumento que estudiamos.

Un mundo encerrado en un cráneo de quince centímetros; un universo entero de contradicciones, pensamientos abstractos, decisiones…  Y todo eso para sobrevivir a un abismo de posibilidades infinitas el tiempo suficiente como para notarlo antes de que nos ahoguemos.

JAJAJAJA me río MÁS FUERTE.

La noción de mí mismo se encuentra en algún lugar de ese mundo envuelto en hueso. Lóbulo tal, en relación con tal otro; millones de mierditas llamadas neuronas nos dan la sensación de que somos únicos e irrepetibles, pero cuando veo un panal de abejas… reconozco a mi vieja, a mi viejo, a mis hermanos, a mis amigos, a mis no-tan-amigos, a los chicos de la facu, a los profesores, al chico que tomó el café y tiró el ticket en la basura, al taxi de mierda que casi me pisa, al kiosquero que me vendió los cigarrillos, al cura que me habló de Dios, y a todas las personas que mi cerebro me dicen que son diferentes a lo que soy.

¿Qué soy?

Ahora soy unos párrafos dentro de un blog, más tarde soy el cuchillo que corta la ensalada, el tenedor que se levanta con comida. Y después soy el colectivo, el taxi, el kiosco. Soy metal con ruedas, soy cemento y ladrillos.

Adiós, patéticas muestras de existencia barata. Nos leemos más tarde.

 

 

Ermi

Posteado en General sobre Septiembre 29, 2008 por agustinvidal

(Creo que) Las relaciones humanas son agotantes, infinitamente complicadas e insoportables.

El tiempo que se pierde en ellas es incalculable y cuando uno logra sacárselas de encima el rumor de su falta retumba varios miles de años. La libertad de no depender debe ser un paraíso. A la mierda con los bosques, arroyos y ángeles pululando por ahí; lo único que necesito es una montaña a cinco mil metros del suelo de un planeta lejos de esta galaxia, en la sexta dimensión, alejado de cualquier universo en el que haya algún otro hombre.

¿Tan extraño es querer afanarle la bicicleta a E.T y salir volando hacia el espacio, dejar atrás una vida imbécilmente enfrentada para llegar a desligarme de todo lo que me ahoga?

Flotar en aguas transparentes, a la deriva en un mar infinito. Mirando al cielo sin nubes, destruyendo nuestros oídos con el silencio atronador de la soledad.

Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro y aprovechar al primer marciano en bicicleta que se nos aparezca. 

Una partecita nomá.

Posteado en General sobre Septiembre 23, 2008 por agustinvidal

 -¡Tenemos que salir ya!

El edificio estaba abandonado, todo enclenque y la única puerta de aquella habitación amenazaba con abrirse de golpe dejando entrar al millar de hombres que los perseguían.

Con el corazón desbocado, la pareja tanteaba las paredes y arrancaba las fundas que cubrían muebles y cuadros. Unos pisos más abajo, la escalera se llenaba de pies atolondrados que rebasaban los escalones como una avalancha ascendente de hombres dispuestos a atrapar de una vez por todas al hombre y a la mujer.

-¡Tiene que haber algún espejo por algún lugar! –gritó el hombre desnudando las paredes cubiertas y dejando detrás suyo una estela de sábanas cayendo suavemente al suelo.

-Voy a trabar la puerta, ya no tenemos mucho tiempo –dijo la mujer, consciente del alud de pasos que se precipitaban por la escalera desvencijada.

Y entonces el hombre soltó un grito de júbilo al descubrir un gran espejo ovalado detrás de las polvorientas telas. Logró descolgarlo de la pared y apoyarlo en el piso con mucho cuidado; si llegaba a romperse, ya no habría salida.

-¡Rápido: necesitamos dividirlo!

La mujer trabó la puerta con una silla inclinada debajo del picaporte  y corrió al lugar donde su marido se concentraba en el gran ovalo que yacía en el suelo. El revuelo en las escaleras crecía y los gritos hervían cada vez más cerca. Entre los dos pudieron librar el cristal del marco y limpiar la capa de polvo de su superficie con las manos temblorosas. Sin entorpecer el frenesí de sus movimientos, el hombre sacó de su bolsillo una navaja bien afilada y con ella seccionó lentamente el vidrio a la mitad. Un golpe suave sobre la línea y ahora había dos espejos con forma de semicírculo.

Hombre y mujer se movían simultáneamente como en una coreografía; sin titubear ni decirse ninguna palabra enfrentaron los dos espejos apoyándolos en los muebles para que se mantuvieran firmes. La pareja se ubicó acuclillada en el medio: el camino que se creaba al rebotar el reflejo de los espejos enfrentados, estaba abierto y libre para escapar: ninguno de los dos se reflejaba.   

La mujer fue la primera en aventurarse arrastrándose y gateó hacia la curva que describía el pasadizo. Siguió hasta que un ruido cortó sus movimientos en seco. Con los ojos desorbitados, miró sobre sus hombros.

-¡NO!

Su marido había estado a punto de entrar a su precaria vía de escape, pero justo en ese segundo la puerta de la habitación se había abierto con una patada del otro lado.

-No pares.

El alarido de la mujer retumbó en el pasillo; el hombre le respondió con una sonrisa antes de que el pequeño recuadro que daba a la habitación desapareciera y quedara en su lugar el mismo pasillo vacío extendiéndose infinitamente.

Impensable era la distancia que la separaba ahora de su compañero de vida, que había echo estallar los espejos contra el suelo y se había clavado la navaja en el pecho. Murió a los ojos del círculo de personas que seguían amontonándose en el recinto, preguntándose unos a otros cómo era posible que la mujer hubiera escapado.

Por su lado, ella quebró en sollozos mientras avanzaba por el pasillo que se fue dilatando hasta permitirle ponerse de pie y comenzar a correr. Pero a los pocos metros una luz se le vino encima y se dio de lleno contra su propia imagen. Casi desvanecida por el golpe, había perdido el equilibrio y terminado en el suelo de metal. Miró a su espalda y un segundo reflejo de ella misma le indicó que el paso se había cerrado.

Entonces la puerta del ascensor se abrió lentamente y una anciana la recibió del otro lado ahogando un grito de sorpresa.

-¿Está usted bien? –entró tendiéndole un brazo apergaminado y huesudo.

Pero la mujer desparramada por el suelo no le contestó; se limitó a ponerse de pie torpemente y salir corriendo esquivando a la señora que la siguió con la mirada hasta que se cerraron las puertas.

La anciana apretó el número de su departamento y en el trayecto sintió que aquella extraña mujer había despertado en su cabeza lejanos recuerdos, nublados por la vejez y el tiempo. La conocía, eso era seguro, pero su memoria se diluía como papel en el agua y todo era demasiado confuso como para seguir pensando en ello.

Aprovechó uno de los espejos para arreglarse el pelo.

 

 

Aguscentrismo.

Posteado en General sobre Septiembre 23, 2008 por agustinvidal

Remarco cada letra y el tembloroso lápiz vuelve al mismo recorrido. La cabeza en gris.

 

Pasa un alumno de la facultad por atrás mío, pide un café. Capaz es un compañero de clase, capaz no. Él me debe haber visto como uno más entre todos, estudiando, escribiendo en un cuaderno. Le dan la taza humeante, tira el ticket y se va, dejándome pensando en una mesa de la cafetería. Debió haber tomado alguno que otro sorbo para no volcar mientras baja las espaleras, sin saber que sigo husmeando en su cabeza, sin tener idea de que, un piso más arriba, yo estoy mezclando las letras de manera que construyo en la hoja un mensaje sobre él.  

Sigue bajando; los escalones se deslizan bajo sus pies. Pudo haberse detenido o puede que no, pero por mi lado voy perdiendo la señal de sus pensamientos; se van nublando a medida que se aleja de estas mesas, de este lugar en el tercer piso.

De repente siento lástima por él; ingenuamente está saliendo de mi mundo creyendo que hay una realidad esperándolo.

Dejo de pensar en él y su existencia se reduce a un ticket en el tacho de basura.

Posteado en General sobre Septiembre 1, 2008 por agustinvidal

Posteado en General sobre Septiembre 1, 2008 por agustinvidal

Conjunto irregular de líneas negras entrecruzadas.

Posteado en General sobre Agosto 31, 2008 por agustinvidal

El chiste depende de quién lo escuche.

Posteado en General sobre Agosto 28, 2008 por agustinvidal

¿Qué le dijo una gallina a la otra?

 

 

(-Dios mío, Turuleka, tenés que poner un huevo sino vas a ir a un lugar muy malo.

Su madre no era de ninguna ayuda; con sus plumas mojadas por las lágrimas de estar nuevamente en la misma situación, lo único que hacía era ponerla más nerviosa. Cuando estaba nerviosa no podía poner huevos.

 -Si, me voy a ir al infierno.

-Exacto. Y ya no quiero que ninguna otra hija se me vaya ahí abajo –su madre se dispuso a seguir regañándola pero ella se adelantó.

-Cerrá el pico y dejame hablar –un escalofriante silencio se abrió entre todo el ruido del gallinero y muy de a poco las demás gallinas fueron callando hasta que Turuleka terminó siendo el centro de atención –Ya no sé si quiero seguir poniendo huevos.

La exclamación colectiva de sorpresa se extendió como una sábana sacudida al aire. Todas miraron a la madre que no podía creer lo que escuchaba. Su pico tembló y articuló unas palabras con la voz ahogada.

-¿Vos querés vivir?

Turuleka vio en los ojos de su madre la reacción emocional que se estaba gestando a través de sus plumas.

-No para poner huevos –escupió súbitamente –Quiero ver qué hay más allá, quiero ver si puedo hacer algo para que todas las gallinas puedan elegir entre poner huevos o hacer otra cosa. Si voy a morir algún día, al menos quiero sacarme la duda de cómo hubiese sido.

Unos pasos se escucharon a lo lejos.

-Adiós a todas.

Y el hombre se la llevó, dejando el gallinero sumido en una triste confusión. Los minutos pasaron como una sombra que recalcaba el dolor de la pérdida, hasta que una voz rasgó el silencio sepulcral.  

-Al final, tenía muchos más huevos que todas nosotras juntas.)

 

 

 

 

No sé, ¿qué le dijo?

 

 

 

 

-El teléfono está muerto.

Posteado en General sobre Agosto 28, 2008 por agustinvidal

Kill me.

Muertas? Tengo las neuronas más vivas. Te lo aseguro.

Posteado en General sobre Agosto 27, 2008 por agustinvidal

Mi vieja en pelotas.

Posteado en General sobre Agosto 25, 2008 por agustinvidal

A unos pelos del asesinato.

Posteado en General sobre Agosto 1, 2008 por agustinvidal

 Me acecha. No sé si es un miedo infundado en algo, pero sobreviene cada vez que paso por ahí.

Desde que pisaba el acelerador por esa parte de la calle, entre los dos bosques sucios y abandonados, desde que las luces del auto hicieron brillar el pelaje del monstruo, desde que sentí como las ruedas le pisaban la cola, tengo miedo. Fue como si mis nervios se extendieran hasta las ruedas y el recuerdo de aquella sensación vuelve a mí cada vez que me siento detrás de un volante.

Era una comadreja. Gigante; del tamaño de un gato gordo. El pelo raleado y lleno de barro; el hocico puntiagudo y pelado como una espada; los ojos como dos bolas de fuego incandescentes en los que se reflejó el asesino. No se como hizo para embaucar mis sentidos, dejarme paralizado y un segundos antes de pasarle por arriba de la cola, entablar una especie de comunicación telepática. El mensaje llegó a mi mente como una sola palabra. Miranda.

La comadreja me había dicho su nombre. Suena imposible, ya lo sé. Pero ¿qué sabemos los seres humanos acerca del mundo animal, de aquél abanico de especies que nos dieron de comer y nos enseñaron tantas cosas a lo largo de nuestra pobre existencia? ¿Cuál es el grado de soberbia humana la que nos ciega de la realidad en la que nacimos, vivimos y morimos?

Al gritarme sin palabras su nombre, Miranda me sacó afuera de la caverna. Ahora veo lo que antes no existía para mí.

A la vuelta de la esquina.

Posteado en General sobre Julio 9, 2008 por agustinvidal

Ayer a eso de las cinco de la mañana volví a casa en el auto solo y tuve que cruzar una calle que se abre en medio de un bosque sin dueño, con árboles pelados por el invierno y un arroyo de agua sucia que lo atraviesa. Parece mentira que a tan sólo unas pocas cuadras de casa existiese semejante lugar.

Yo estaba cagadísimo por el hecho de que en cualquier momento y a los ojos de nadie podía saltar un tipo de atrás de cualquiera de los enormes árboles que pasaban a los costados y robarme el auto o secuestrarme, que se yo. A veces cuando tengo q pasar por alguna zona jodida, pongo cumbia al mango en la radio para pasar desapercibido, pero ahora el silencio era demasiado frágil como para romperlo, así que lentamente y con el vaivén de los posos, seguí adelante. Paciente.

Prendí las luces altas para poder anticiparme a distancia de cualquier obstáculo, sin embargo la niebla me hizo frente como sábanas blancas suspendidas sobre el camino de tierra. No se veía nada y la luz de los focos se materializaba detrás del parabrisas como un cono gigante de niebla estancada.

Aceleré y las ruedas se atragantaron con los posos. Todo se sacudió mientras duró la velocidad.

Yo disfruto de esas cosas. ¡Corran!

I’m back. (Hello, Back!)

Posteado en General sobre Julio 8, 2008 por agustinvidal

 Que tarde que es.

      Acabo de terminar de ver una pelicula Policial. Super original; el asesino compromete la salud de la familia del policia y al final el malo se muere, el bueno se salva y todos felices y contentos. Me di cuenta de que la vida no es así. Que muchas de esas cosas perteneces sólo a aquél lado de la pantalla.

     En primer lugar; la familia del policia siempre es perfecta. Su adorable hija llega del colegio gritando ¡papi, mami! y los envuelve en abrazos constantes durante toda la primera parte de la pelicula. En mi caso sería muy distinto; belén llegaría del rancho ese con cuota de colegio, de mal humor por levantarse y seguir viviendo y entonces llegarían los tres perros a vestirla de barro de a saltos. Ahí se escucharían los gritos, las puertas rebotando y Locadelor explotando por el barro en el piso.

     En segundo lugar; el asesino siempre es un pobre infeliz cuyas acciones siempre están justificadas detrás de algún paredón de traumas infantiles. Yo estudio Psicología y en la mayoría de los casos es así, pero prueben en casa esconder el tarro de Nescafé aunque sea por sólo cinco minutos y van a entender como los traumas no tienen nada que ver con la locura y los asesinatos. Dios mío. Y la gente se queja de los tsunamis.

      Pero bueno, acá estoy después de tanto tiempo, errándole a las teclas, por que me corté intentando abrir un envase de plástico y tuve que detener la hemorragia con un tapado de curitas en el dedo faquiu. Quedó súper fashion, y más ahora que el elegante tapado termina en unos hermosos flecos aromatizados con mi aliento; si tengo una curita, tengo que comerla. Para eso vivo. Me acuerdo que cuando era chico (hasta hace una semana, cuando dejé de ser menor de edad) me ponía cinta scoch en cada uno de los dedos y dps me pasaba el día arrancandola de a poco con los dientes. Estaba buenisimo, por que no corría el riesgo de morderme los pellejitos y morirme de sida, cancer, y demás cosas que dice Locadelor.

      En fin, volví al ataque, a dar clases de cómo perder el tiempo sin que nuestra(s) neurona(s) se entere(n) y de cómo saber con gran presición cuando algo se sabe con poca presición.

¿Ven? A que sus neuronas ni se dieron cuenta.

No hay café; Mamagosila

Posteado en General sobre Junio 21, 2008 por agustinvidal

“Una pregunta retórica”.

Posteado en General sobre Junio 9, 2008 por agustinvidal

Tu buen humor dura menos que un pedo en una canasta.

Posteado en General sobre Junio 9, 2008 por agustinvidal

Crónica de una mente retrasada… 45 minutos.

Posteado en General sobre Junio 2, 2008 por agustinvidal

 

Hoy llegué 45 minutos tarde a clase. No fue ninguna sorpresa por que el reloj marcaba las siete cuando lo vi por primera vez desde la cama, así que me fui mentalizando de todos los contratiempos que aparecerían.

Corrí pasando por alto la boletería y me colgué del tren que se me escapaba. Una vez dentro, fue un infierno; nunca sufrí tanto la lentitud con que se deslizaba por las vías. Sentía los minutos que pasaban como una marca al rojo vivo por mi conciencia. Tenía que pensar en algo que me alejara de aquél suplicio, así que busqué con la mirada algo en que concentrarme, cualquier cosa que no fuesen las estaciones que pasaban lentamente por detrás de la ventana. Entonces vi como la mujer de enfrente abría un Activia. Tránsito lento.   

Dios, te pido que proveas de Activia Regularis a toda Buenos Aires y así combatir el tránsito lento de sus intestinos de metal. Qué gracioso sería salir de tu casa y encontrarte con una pesada capa de Activia Regularis cubriendo la vereda como si fuera nieve rosa.

“Cree que el mundo es rosa”… y obviamente.

Cometí el error de fijarme el número de estaciones que habíamos pasado. TRES.

Pero la puta, parecía como si cada vagón fuese un ancla para la locomotora.

Me puse a pensar en la fiaca de la Locomotora de tener que trasladar a trescientos cincuenta y dos personas, nosé cuántas veces al día y encima que tu nombre signifique motor de locos. Y como para mantenerse cuerdo si sos el método preferido de suicidio… ¿Tendrá algo que ver el término “vagón” con la vagancia o pereza de la Locomotora?.

A todo esto nos quedamos parados en Tropezón como cinco minutos. Seguro el tren se detuvo ahí en honor al nombre de la estación. La puta madre.

En el resto del viaje decidí relegar mis pensamientos al azul del cielo y en lo que haría si tuviera un millón de pesos. No se, esas cosas que uno sueña nada más por que el otro las sueña. No hubiese estado en ese tren si tuviera la plata para mandar a fabricar un teletransportador que me dejara en la facultad en menos de un segundo. Pero ¿en qué carajo estaba pensando? Si tuviera suficiente plata viajaría en Charter o compraría un departamento al lado de la facultad. Lo preocupante es que la idea del Teletransportador apareció primero que la del Charter o la de comprar un Dpto. ¿Qué lógica es esa?

(¿Qué te duele?

La cabeza.

¿Qué parte?

La lógica. ¿Voy a tener que faltar al cole?)

En fin, perdido en esas cavilaciones me di cuenta de que había llegado y caminando las siete cuadras que me separaban de la facultad, me pregunté qué le iba a decir a la profesora cuando abriera la puerta y todos me miraran.

Posibilidades, posibilidades, posibilidades. Tenía que usar la psicología para que me pusiera presente. ¿Cómo hacer para que 45 minutos parecieran una nimiedad?

-Disculpe profesora, llegué 40 minutos tarde por que…

No, si bien no se daría cuenta de los 5 minutos de diferencia, seguía sonando como mucho tiempo.

-Disculpe profesora, llegué media hora y diez minutos tarde por que…

No, demasiado ovbio.

-Disculpe profesora, llegué Dos mil setecientos cuarenta y dos segundos tarde por que…

No, por más que la palabra “segundos” al final diera la sensación de poca duración, los números eran demasiados.

-Disculpe profesora, llegué tres cuartos de hora por que…

Tampoco, suena demasiado calculado.

Y entonces, cuando justo doblaba la esquina para enfrentar la puerta, saltó de entre mis pasos la frase perfecta.

-Disculpe profesora, llegué un poco tarde por que…

Era excelente. Perfecta. Fascinante. Entré con toda la furia.

-Permisooo…Disculpe, profesora lle….

-No, no, está bien.

La concha del mono.

Conversación.

Posteado en General sobre Mayo 30, 2008 por agustinvidal

Desde ayer que tengo los labios más paspados que el culo de King Kong, y por eso hoy le pedí a Locadelor que me diera un poco de manteca de cacao.

-Pero ¿qué te pasó?

-Me los lastime de tanto sonreír –dije y mi cara de nalga gritó mi sarcasmo –Me cagé de frío yendo a la facultad.

-No digas malas palabras.

-Malas palabras.

-Tomá, acá tenés la manteca y dejate de joder.

-No digas malas palabras, mamá.

-Malas palabras.

-No, no es gracioso, no te sale.

- (¬¬) Pero andate a cagar.

-Loca.

No sos vos…. sos un Clon.

Posteado en General sobre Mayo 30, 2008 por agustinvidal

Para que me reconozcan en caso de que tengan ciertas dudas acerca de mi identidad verdadera, les dejo acá un par de características propias de la masa de fideos pegados que tengo en la cabeza. Los clones nunca tomarán mi lugar.

No voy a decir de qué página los saque por que van salir corriendo en busca de mi Clon.

  1. Alteración de la asociación de las ideas. En el curso del pensamiento normal, se produce una asociación de las ideas con otras de acuerdo a una idea directiva o meta del pensamiento y cualquiera de las ideas colaterales van quedando de lado. En este sujeto existe una alteración de la asociación de ideas, por lo que el pensamiento va perdiendo la meta o el objetivo final, con proliferación de ideas colaterales y modificación progresiva y cada vez más alejada de la idea original. Al inicio el pensamiento es más vago y nebuloso, cuesta entender dónde va el pensamiento que aparece indefinido y quedando con la sensación de que no se sabe lo que ha hablado el Sujeto.
  2. Condensación. Ocurre cuando dos o más palabras se juntan y se unen formando una sola, constituyéndose la fusión de dos conceptos distintos en uno solo. Esto puede ocurrir en asociaciones en juegos de palabras propias de chistes o puzzles.
  3. Desplazamiento. Un concepto se desplaza en otro y, por lo tanto, lo que valía para uno está valiendo para el otro, muchas veces con cierta relación. Igualmente que la condensación la anormalidad está en la falta de relación con el contexto.
  4. Neologismos. Palabras nuevas que el sujeto hace y, por lo tanto, palabras que existían en el idioma, las cuales adquieren un significado especial. También se puede considerar las palabras verdaderas a las cuales se les da un significado especial o extraño.
  5. Presión del pensamiento. El sujeto experimenta bruscamente que varios pensamientos simultáneos luchan o presionan entre sí y la hacen perder todo el hilo de ideas llevando a la disgregación.
  6. Interpretación literal de la metáfora. El sujeto habla y realiza actos que siguen estricta y literalmente las ideas metafóricas.

   

Bueno, lamento decir que en la bolsa también entran Sofía, Juani, Nicky y un gran ETC.

  -Sofía, me estás pisando el codo.

-¿Qué querés que haga?, hay una enorme C que me aprieta la cabeza. La E y la T por suerte están juntas y abajo de Juani.

-Callense ustedes dos, si hablan gastan más aire y nos vamos a ahogar.

-Es verdad, bueno.

 

 

 

  

 

-¿QUIÉN SE CAGÓ?

 

 

 

 

 

 

 

 

Maldita mente divergente.-

Posteado en General sobre Mayo 26, 2008 por agustinvidal

Yo no sé que le hice a mi cabeza para que tome venganza de esta forma.

El tema es simple en teoría y complicadísimo sobrellevar en la práctica. Mi cabeza piensa distinto a mí mismo. No, no soy esquizofrénico ni estoy poseído. Y sin embargo mientras alguien me está hablando… se me rebelan las ideas.

Salto con esto por que el otro día estaba discutiendo un tema en el que realmente me interesaba expresar mi postura y no podía seguir el hilo de la conversación por este pequeño gran problema. Vamos directo al forúnculo con algunos ejemplos.

Él: NO, pero yo sostengo lo que dice el profesor.

 

Yo: ehm… claro.

Él: Además, ¿qué otra explicación se le podía dar a la CONVERSIÓN HISTÉRICA?

 

 Yo: Si, ya sé… Pero uno no puede aprender todo Freud en un par de clases.

).

El: Bueno, pero el profesor no puede dar el temario entero, es muy amplio.

Yo: Sí, como sea, tenés razón. .

Escucho los Ratones Paranoicos toda la noche.

Posteado en General sobre Mayo 23, 2008 por agustinvidal

Locadelor.

Posteado en General sobre Mayo 23, 2008 por agustinvidal

A veces hago muchas cosas para que Mamá entienda que ya soy grande y responsable… pero no suelo tener mucho éxito. Así que el otro día pensé en probar la psicología inversa y el resultado fue muy bueno.

Ayer a medianoche, comencé desde mi cama a llamar a Sara (alias Locadelor) y recién a la octava llamada apareció en el umbral, con su camisón imperecedero y con cara de “espero que sea importante”.

Entonces, sin decir una palabra, extendí el brazo, cediéndole el libro que estaba leyendo. Me acomodé en la cama mientras ella lo agarraba. Locadelor alternó su mirada entre el libro y mi expresión de nube como si intentara captar algo que se le escapaba.

-¿Qué querés, Agustín?

-Quiero que me leas Nietzche antes de dormir.

Justo cerraba los ojos cuando “Así habló Zarathustra” golpeó mi cara, y cuando volví a abrirlos la puerta del cuarto se cerraba de golpe.

Sonreí mientras llegaba a mis oídos el veredicto de mi acción. “NADA, ES UN PELOTUDO, DIEGO”.

Ahora que se la banque, la próxima la llamo desde el baño para que me limpie.

 

Paveando. (revoloteando los brazos y corriendo en círculos)

Posteado en General sobre Mayo 23, 2008 por agustinvidal

Lo que puede hacer el cerebro cuando tiene neuronas.

C13R70 D14 D3 V3R4N0 3574B4 3N L4 PL4Y4 0853RV4ND0 A D05 CH1C45 8R1NC4ND0 3N 14 4R3N4, 357484N 7R484J484ND0 MUCH0 C0N57RUY3ND0 UN C4571LL0 D3 4R3N4 C0N 70RR35, P454D1Z05 0CUL705 Y PU3N735. CU4ND0 357484N 4C484ND0 V1N0 UN4 0L4 D357RUY3ND0 70D0 R3DUC13ND0 3L C4571LL0 4 UN M0N70N D3 4R3N4 Y 35PUM4… P3N53 9U3 D35PU35 DE 74N70 35FU3RZ0 L45 CH1C45 C0M3NZ4R14N 4 L10R4R, P3R0 3N V3Z D3 350, C0RR13R0N P0R L4 P14Y4 R13ND0 Y JU64ND0 Y C0M3NZ4R0N 4 C0N57RU1R 07R0 C4571LL0; C0MPR3ND1 9U3 H4814 4PR3ND1D0 UN4 6R4N L3CC10N; 64574M05 MUCH0 713MP0 D3 NU357R4 V1D4 C0N57RUY3ND0 4L6UN4 C054 P3R0 CU4ND0 M45 74RD3 UN4 0L4 L1364 4 D357RU1R 70D0, S010 P3RM4N3C3 L4 4M1574D, 3L 4M0R Y 3L C4R1Ã’0, Y L45 M4N05 D3 49U3LL05 9U3 50N C4P4C35 D3 H4C3RN05 50NRR31R.

El mendigo que todos llevamos dentro.

Posteado en General sobre Mayo 21, 2008 por agustinvidal

Hoy me levanté de la cama con el pie izquierdo. Llegué tarde a todos lados. El contacto con el encendedor y el cigarrillo actuaba como un llamado al universo para que justo el colectivo que necesitaba tomar pasara al lado mío y la distracción que el viento producía en la llama, me hizo perderlo más de una vez. SOY ZURDO LA PUTA MADRE, ¿CON QUÉ PIE QUIEREN QUE ME LEVANTE?

Bueno, la cosa es que entre cigarrillos recién prendidos y la búsqueda desesperada de monedas en los bolsillos, logré levantar la mano y me subí al bondi. “Noventa, por favor”.

90, 75, 65, 55, 45… Se habían acabado las monedas. No, no había más. Adiós ruidito tintineante en los bolsillos. Entonces, le pregunté al chofer si tenía cambio. “De cuánto”.

Abro la billetera. Tenía dos billetes. DE CIEN. En mi puta vida mi billetera tiene más de diez pesos. Si, soy un maldito zurdo.

Fue entonces cuando me vi obligado a poner cara de perro mojado, desesperado, recién violado y que querían hacer empanadas de mí. Fui a la señora más cercana y le susurré si tenía 50 centavos para prestarme. “Prestarme” (Si, señora, déme su número, que la voy a buscar por toda la provincia para devolverle el monto).

La señora me puso cara de “Te ayudo por que no me gustan las empanadas de perro” y me dio las monedas.

Lo gracioso de toda la situación es que después del alivio que sentí la miré y estuve a punto de decirle “que Dios la bendiga.”

Todos tenemos un mendigo dentro. El mío resultó católico. 

Charla en la mesa.

Posteado en General sobre Mayo 18, 2008 por agustinvidal

MAMÁ: Diego, ¿Dónde está la abrochadora esa que tenés?

PAPÁ: Ya te dije, no tengo idea. Se debió perder en la mudanza.

  

MAMÁ: Nos mudamos hace 8 años.

  

PAPÁ: No me rompas las pelotas. 

Menos mal que Einstein fue Einstein.

Posteado en General sobre Mayo 17, 2008 por agustinvidal

Un príncipe azul es un príncipe azul, JODETE.

Posteado en General sobre Mayo 16, 2008 por agustinvidal

Bloqueo de escritor fracasado.

Posteado en General sobre Mayo 7, 2008 por agustinvidal

   

Aghhhh, que bronca me da que las ideas no se decidan cómo vestirse para salir. Ni que fueran a ir a parar a las páginas de un libro. En fin, no puedo escribir en este blog de lolonga.

No sé que les pasa a mis neuronas, tendrán algún problema, no lo sé.

(N1: Gorda, me traés un sanguichito?

N2: A ver si te dejás de joder un poquito y te ponés a hacer un poco de sinapsis.

N1: ¿Qué dijiste?

N2: Que te pongas las pilas.

N1: No es mi culpa que te hayas acabado el potasio, gorda.

N2: No me vengas con esas. Ahora entiendo por qué lo medican a Agustín.

N1: Yeah, right, como si él nos hubiera tratado TAN bien. )

 

 

Complicaciones del hijo de un filósofo.

Posteado en General sobre Mayo 6, 2008 por agustinvidal

Desviaciones de mi coherencia.

Posteado en General sobre Mayo 2, 2008 por agustinvidal

-¿Tenés un Hall de MENTA?

 

La nuez de Adán.

Tú ríes.

Nosotros reímos.

Yo río.

 (MATENME)

Tú barres.

Nosotros barremos.

Yo barro.

(Profesor) “La conducta tiene múltiples sentidos”

La ironía del autor.

Posteado en General sobre Mayo 2, 2008 por agustinvidal

Hoy es Viernes.

Posteado en General sobre Mayo 2, 2008 por agustinvidal

Mi primer trauma.

Posteado en General sobre Abril 30, 2008 por agustinvidal

Primer grado, Colegio San Agustín.

Era una de las primeras clases de computación y me senté con una compañera que no recuerdo el nombre, pero sí que me gustaba. Ya de muy chico era una persona calculadora, así que sabía perfectamente que la pantalla de la computadora sería probablemente una de las pocas cosas que permitirían aquél acercamiento hacia ella sin que mis sentimientos salieran a la luz.

Los primeros minutos se pasaron en pensamientos recurrentes sobre si debería decirle algo.

No dije nada.

Entonces, del silencio surgió la brutal incomodidad de las miradas rápidas e inseguras, de intentos inútiles de salvar la situación y deseos urgentes de no haber nacido.

La tensión aumentó al punto de ser evidente y reaccioné rompiendo la parálisis. Puse la mano arriba del Mouse e intenté clikear, pero había un dedo como obstáculo. La verdad de lo que estaba ocurriendo tardó en formarse en mi cabeza, hasta que me golpeó tan fuerte que la sorpresa me impidió moverme.

Me quedé con mi mano sobre la suya, por unos segundos que duraron siglos.

Pero eso no fue lo peor: en la pantalla de pronto apareció el dibujo de un CLIP que sin más introducciones comenzó a golpear el vidrio del monitor. Me volví loco. El clip seguía allí, levantando las cejas y diciéndome con la mirada lo mucho que le indignaba que mi mano estuviera sobre la de la chica.

Logré moverme y ocultar el arma con que había cometido el crimen. Los cinco litros de sangre de mi cuerpo se concentraron a ambos lados de mi cara, pero eso no fue nada comparado con la marca que quedó impresa en mi cabeza para siempre.

Mi fobia a los clips.

El anhelo de una vida perruna.

Posteado en General sobre Abril 28, 2008 por agustinvidal

Quiero ser un perro.

Quiero poder dormir afuera, ser mi propia estufa. Quiero no poder hablar, pero que me hablen como si entendiera. Quiero queno me den bola, pero siempre estar ahi. Quiero comer las sobras, vivir de mis dueños. No quiero ver tele, ni usar internet y ni hablar por teléfono. No quiero viajar en tren, ir a la facultad ni trabajar nunca. No quiero tener un documento, no quiero tener un apellido.

No quiero hablar, ni escribir, ni cantar. No quiero bañarme, lavarme los dientes ni salir de mi casa. No quiero atender el teléfono. No voy a atender el teléfono.

Quiero quedarme tirado, respirando y no vivir más de 15 años. No quiero tener razón, coherencia ni nada que se le parezca. No quiero tener espíritu ni seguir ninguna religión. No quiero pertenecer a nada. 

Quiero ser un perro que desea ser una planta.  

Pensando en un boliche.

Posteado en General sobre Abril 28, 2008 por agustinvidal

La fiesta electrónica se celebra en un útero gigante.

Las paredes, las columnas y el suelo tiemblan al compás de los tambores gigantes, mientras que abajo, sobre la pista de baile hierven personas. Los brazos se retuercen en movimientos flameantes, movidos  por la música que desestabiliza el aire.

Las luces revientan, la adrenalina sale disparada a una velocidad vertiginosa en los cuerpos que vibran, saltan y viven una sensación casi metafísica. Lo que explota dentro de los parlantes gigantes los une a todos; coordina sus movimientos; entremezcla sus personalidades; funde sus almas en medio del enrejado láser convulsivo.

La masa de gente siente lo mismo. El mundo desaparece, no participa de la fiesta y sólo queda el éxtasis que los envuelve a todos en convulsiones colectivas.

 

 

El Tiempo esférico.

Posteado en General sobre Abril 16, 2008 por agustinvidal
El universo entero se cierra sobre sí mismo. La gravedad que lo mueve aumenta y todo avanza hacia el centro de aquél embudo, donde las órbitas se pierden en la velocidad vertiginosa. Las distancias se acortan; las galaxias colisionan entremezclando sus colores y convirtiéndose en grandes explosiones de luz y calor. El espacio fluctúa. Todo se contrae de un momento a otro en un punto ínfimo de infinita energía y gravedad.
Y entonces sucede que la temperatura, la densidad y todo lo que existe se multiplica al infinito en una situación incomprensible que distorsiona alocadamente la duración del tiempo. El caos se ordena al llegar al final del embudo y todo lo que existe se fusiona en una sola realidad homogénea, perfecta, que dura mucho menos que un segundo y mucho más que miles de millones de años.
Lo imposible ocurre y todo pasa del otro lado del oscuro embudo. El tiempo se invierte… y todo vuelve a suceder.

Un poema a la vagancia.

Posteado en General sobre Abril 15, 2008 por agustinvidal
Que fiaca me da escribir.
Que fiaca me da clikear en “publicar entrada”.
Que fiaca me da apretar la X en la esquina.
Que fiaca me da levantarme de la silla.
Que fiaca me da preguntarle a Matías la hora.
Que fiaca me da ordenar las cosas para mañana.
Que fiaca pensar en ordenar las cosas para mañana.
Que fiaca pensar en qué comemos mientras preparo las cosas para mañana.
Que fiaca me da bajar las escaleras.
Que fiaca me da pensar en sentarme en la mesa mientras bajo las escaleras.
Que fiaca me da pensar en empezar a comer mientras me siento en la mesa.
Que fiaca me da pensar en pedir la sal cuando me siento en la mesa.
Que fiaca me da dar el primer bocado, pensando en la posibilidad de que tenga que pedir la sal nuevamente.
Que fiaca me da terminar de comer pensando en que todavía me esperan 14 escalones para llegar a mi cuarto.
Que fiaca el picaporte.
Que fiaca sacarme la ropa.
Que fiaca tirarme en la cama.
Que fiaca quedarse despierto, sin poder dormir.
Que fiaca quedarse dormido sin darse cuenta…
Y que en un minuto ya tenga que levantarme.

Un accidente más.

Posteado en General sobre Abril 13, 2008 por agustinvidal
Vi el cuerpo de una persona despedazado por las ruedas del tren.
Seguramente, un cuarto de hora atrás en el tiempo, esta persona cualquiera volvía de trabajar, estudiar o simplemente pasaba por ahí, acercándose a las inseparables vías que más adelante rociaría con su sangre mientras sus miembros se desgarraban.
Yo todavía estaría en la estación, ansiando a que la locomotora se asomara de una vez. En aquél momento me parece que estaba escuchando algo en el MP3, mientras indagaba el rostro de las personas que también estaban esperando a que la lombriz metálica surgiera del costado de la estación. Un rumor creció y el suelo tembló hasta que por fin el tren que apareció se detuvo. Tuve que esquivar la cascada de gente que bajaba por las puertas para recién entonces entrar y sentarme en uno de los estribos. El tren arrancó, justo cuando aquél hombre recién estaba a unas pocas cuadras de reducirse a un mazacote de carne picada.
El viento me sacudía tanto como el vaivén de las vías, y los puentes me pasaban aullando a unos centímetros. Vaya a saber uno lo que estaba pensando el hombre que caminaba lenta o rápidamente hacia las gemelas de metal que trasformarían sus piernas en secciones gelatinosas unidas por tendones y huesos blancos.
Yo me agarré de la puerta para asegurarme de que el vértigo no era ninguna amenaza. Los árboles, edificios y paredes eran líneas horizontales de vivos colores, y me daba la sensación de que aquella fugaz cercanía podría succionarme. La bocina del tren me sacó del ensimismamiento.
Lejano, como perdido en nubes, resonó aquél chillido que se abrió paso entremezclándose con los pensamientos que esa persona amasaba en su mente. Bajo sus pies brilló una de las vigas y estaba por cruzar la otra cuando el temblor lo sacudió y giró la cabeza, dándose de lleno contra un muro macizo de metal que le pasó por arriba. Una pierna entera se separó del cuerpo bajo el filo de las ruedas y siguió girando por debajo de todo aquél engranaje que picaba a su dueño.
Una rueda y otra pasaron por encima suyo, dividiéndolo hasta que la máquina lo escupió hacia afuera. Todo fue tan rápido que el pobre hombre seguía vivo cuando la noción de que sólo su cabeza y torso le pertenecían, resonó en su cabeza ilesa. Y ahí, convertido en carne destripada desvió la mirada hacía el tren que frenaba, pero que todavía se deslizaba lentamente a unos pocos metros.
Y entonces, sorprendido como nunca del desfile de miembros regados, me topé con la peor de las miradas.

Demasiado macabro.

Posteado en General sobre Abril 6, 2008 por agustinvidal
-¿Por qué le hiciste eso a papá y a mamá?
Los ojos vidriosos del niño estaban todavía demasiado entretenidos con el uniforme de policía, y sin embargo las palabras salieron de su boca con una inocencia que sorprendió a todos en la habitación.
-Cada vez que yo iba a su cama, escuchaba que Papi le decía a Mamá que no podía dormir.
La aguda voz flotó en el aire y el rostro crispado del pequeño amenazó con quebrarse a llorar. Estaba anonadado al ver tantas personas desconocidas en torno suyo. Acumulando valor, siguió hablando mientras apretaba contra su pecho al perrito de peluche. El juguete manchado.
-Cuando le pregunte a Mami qué hacía con ese cuchillo, ella me dijo que los tomates eran felices cuando los cortaba –añadió y luego escondió la cabeza en el peluche para fruncir los labios y llamar a su mamá.
El policía se levantó pero en el último momento sintió que le tiraban del pantalón. Al volver su mirada, apareció a sus pies la cara del niño.
-¡SH! –un dedo rojo cruzaba su pequeña boca –a papi déjenlo dormir.

El escritor y su personaje. (2004)

Posteado en General sobre Abril 6, 2008 por agustinvidal
Una letra. Un par de letras. Un grupo; una palabra. Dos palabras, tres, cuatro, cinco, seis. El cuerpo largo, fino y negro de un párrafo que festeja una orgía de letras enfurecidas y calmas, altas y bajas, tan redondas como círculos y tan delgadas como agujas. Así era como tomaban forma los pensamientos de Daniél en la hoja; estallaban en su cabeza, se reproducían en la red infinita de su mente y resbalando por su brazo, saltaban al papel donde alcanzaban la vida eterna.
Ese día, el ritual volvía a repetirse y como si se tratara de un gran pianista que tocaba su melodía favorita, Daniél deslizaba en el aire sus manos de un lado al otro con una destreza y velocidad sorprendente. Los dedos subían y bajaban, subían y bajaban precipitándose sin piedad sobre la máquina de escribir; luchando desesperados por la tinta que haría eternos sus pensamientos. Cada tecla guardaba y protegía aquella sustancia, pero los heridos caían y cada una de estas teclas dislocadas significaba un rastro de sangre; sangre negra que se esparcía en largos ríos de tinta sobre el papel: el preciado elixir.
En poco tiempo, el inmaculado blanco de la hoja se tornó de un negro azabache y aquél territorio se declaró bajo el dominio de Daniél.
El joven deslizó su mirada por sobre la hoja y los resultados de la guerra se le presentaron ante sus ojos. Leyó la última parte de su cuento; las heridas más recientes.

“(…) Finalmente el anciano cayó en la cuenta de que lo que respiraba no era aire y se quedó petrificado como si cualquier movimiento brusco pudiera desencadenar la catástrofe. Dejó de inmediato lo que estaba haciendo, volviéndose de piedra, sabiendo que bastaba una simple chispa dentro del recinto para que todo se volviera una bola de fuego. ¿Pero cómo había olvidado cerrar la llave de gas?… No recordaba siquiera haberla encendido.
La cabeza calva y temblorosa que retenía en su interior un mar embravecido de temores y sorpresas, giró dirigiendo la mirada a un reloj antiguo que colgaba de la pared.
Las seis en punto: el horario en que la chimenea automática se encendía como por arte de magia en aquellos tiempos fríos.
El rostro del anciano palideció al instante. Sorpresa, temor, sorpresa, temor. Una exclamación. Los ojos le saltaron de las órbitas al ver cómo las agujas dividían el ojo blanco del reloj en dos partes iguales, marcando la hora de su muerte. Sonó un chasquido y el viejo apergaminado atisbó sobre sus hombros una estrella que titiló en las fauces de la chimenea.
El infierno hizo presencia. Y el anciano se volvió negro, muy negro antes de morir”

Daniél meditó un momento antes de ponerle fin a su exitoso trabajo. Ganar la guerra sobre el papel no significaba conseguir el elixir de la vida de sus pensamientos, sino que aquella sustancia negra valiera la pena. Releyó de nuevo el final de su cuento y consideró que sólo faltaba el último paso, inevitable para todo escritor como él. Un acto tan penoso como placentero. Tan triste como alegre. Un dedo arremetió contra la primera letra y la herida se plasmó en la hoja. Un segundo ataque, un tercero. Tres heridas; tres letras. Y Daniél las leyó satisfecho.
“FIN”
Un chasquido lo sobresaltó, interrumpiendo su trabajo. Daniél miró por sobre sus hombros a la chimenea automática que lo había inspirado para terminar su historia. Pequeñas lenguas brillantes comenzaron a lamer la madera y un vago resplandor despertó en las paredes vestidas de libros. Luego, las cintas amarillas y rojas se fundieron en una sola que se replegó sobre los troncos, llenando la habitación con un agradable crepitar.
Daniél arrancó la hoja de la máquina de escribir y la guardó en uno de los cajones del escritorio, sintiéndose por fin satisfecho. La puerta del recinto se cerró tras el hombre.
A través de la ventana del cuarto cerrado, el horizonte tragó al sol incandescente para luego escupirlo pelado, y frío como un cráneo pálido. Con la luna llegó la noche y una cortina negra, taladrada por un millar de estrellas, cubrió el cielo. Una campanada brotó desde el reloj en la pared y se extendió por el silencio como ondas en la superficie del agua: anunciaba el paso de las horas; las pisadas de la noche.
Una, dos, tres veces más. Estalló otra campanada y las agujas del antiguo reloj que colgaba de la pared, giraron nuevamente. Una y otra más; los golpes metálicos dentro del reloj se repitieron y repitieron, mientras que en su superficie, las agujas jugaban carreras. La perla brillante de la luna resbaló por el cielo y de un momento a otro, el trazo brillante del alba rasgó la noche como el monstruoso resplandor de una bomba que estallaba del otro lado del mundo. Y ahora el mundo despertaba.
La mañana y la tarde pasaron galopando y la puerta del recinto se mantuvo cerrada, la ventana cerrada, el cajón del escritorio cerrado. Las agujas del antiguo reloj se perseguían una a otra a medida que las sombras en la habitación cobraban vida y se desplazaban por las bibliotecas, el escritorio y la máquina de escribir. El cuarto mutaba, las sombras se alargaban y distorsionaban, sin embargo, la puerta seguía cerrada, la ventana cerrada, el cajón del escritorio cerrado.
El reloj marcó a campanadas las cinco y media de la tarde y de pronto el cerrojo de la puerta se descorrió y un hombre entró. Sentándose en la butaca, Daniel abrió uno de los cajones del escritorio y sacó la hoja que mantenía con vida la historia que había creado. El elixir negro se extendía por la superficie del papel hasta las tres letras finales, que gritaban a toda voz el éxito del joven escritor.
Daniél se acomodó en la butaca y prestó atención a su obra, adentrándose en la historia de un anciano que casualmente moría en el mismo cuarto, con la misma chimenea y a los ojos del mismo reloj. Tomar un escenario de la realidad era algo nuevo para él, sin embargo encarnarlo en el papel le resultó tan placentero como inventarlo.
Tomó la hoja y comenzó la lectura.
Los párrafos se deslizaron frente a los ojos de Daniél y de pronto, su imaginación le trajo a la mente el escenario de la historia; una realidad paralela de papel, que le mostraba una biblioteca igual a la suya, una misma chimenea, un mismo escritorio y una misma butaca…
Pero no era Daniél el personaje que vivía de las letras del cuento, en aquella otra dimensión paralela. Era un anciano. La piel apergaminada, los ojos oscuros, y una boca carcomida por los años. Un simple anciano, un simple personaje que se sentaba en la butaca del escritorio.
Dentro de la mente de Daniél, la película comenzó a moverse y la historia del cuento fue desarrollándose hasta el final. Las imágenes vivieron. El viejo, su personaje, levantó la nariz inspirando y su rostro decrépito y aceitunado se contrajo en una expresión de sorpresa y de pronto se deformó de terror: el aire se esparcía con un olor penetrante, y la habitación se inundaba. El mar de arrugas se estremeció y el anciano levantó un brazo frágil como el cartón hacia uno de los cajones del escritorio. Lo abrió sintiendo como sus pulmones se llenaban inevitablemente de un aire distinto, peligroso y en sus manos agrietadas había ahora un papel. El anciano alimentó con torpeza la máquina de escribir que tenía enfrente y acomodó tembloroso el papel. Tenía una idea brillante.

Una extraña sensación impidió a Daniél seguir leyendo. ¿Un papel? Frunció el entrecejo; no recordaba haber escrito que su personaje tomaba una hoja y se disponía a escribir. Sin embargo, retomó la lectura motivado por la curiosidad, y las imágenes volvieron a la vida en su cabeza.

Uno de los dedos torcidos del anciano dio la primera estocada. Otro dedo acudió en ayuda. Otro y uno más, hasta que el ejército entero sacudió un millar de teclas, y la sangre oscura comenzó a cubrir el papel. El viejo pronto terminó de dar forma a su propio cuento, y la historia trataba sobre el mismo recinto, la misma ventana, el mismo escritorio, pero con un personaje mucho más joven que él. Y ese personaje se llamaba Daniél.
Sonreía mientras el FIN se recostó lentamente al término de la hoja. Acto seguido, el viejo comenzó a leer su propia obra, sabiendo que se estaba ahogando con aquél aire que se tornaba cada vez más denso, negro y cargado de olor a muerte.
Un segundo, un minuto, dos minutos. Cinco minutos. El anciano siguió la línea de las letras negras que le relataban la historia de un tal Daniel que trabajaba con la máquina de escribir que él mismo tenía enfrente y que lo había inspirado. Su cuento trataba sobre una realidad paralela, pero encerrada tras las rejas de tinta.
Leyó frenética y rápidamente el resultado de su obra, temiendo al fuego y a la extraña densidad del aire que oprimía sus pulmones. El anciano levantó un momento la mirada de los párrafos y la desvió hacia el reloj que le indicó el tiempo que restaba al encuentro con las llamas y el infierno. Las agujas se fusionaban en una sola, pero aquella pavorosa torre oscura todavía estaba algo torcida. Le quedaba poco tiempo antes de las seis, antes del chasquido de la chimenea que siseaba detrás suyo, murmurando un canto mortal: despidiendo aquél veneno que se mezclaba con el aire.
Los ojos vidriosos del anciano pronto llegaron a los últimos párrafos de aquella hoja que guardaba su cuento más reciente. Con gran alivio, suspiró, leyendo las tres letras finales que le arrancaron una sonrisa. Estaba satisfecho.

Daniél miró estupefacto el cuento desconocido como si hubiera despertado de una pesadilla. Como primera reacción, giró la hoja y las dos caras lo saludaron intactas. Ese no era su cuento, no era su historia. El personaje que describía su obra debía de haberse quedado petrificado mientras le llegaba la hora de morir quemado, y no comenzar a escribir quién sabe qué historia sobre el mismísimo Daniél. ¡¿Qué locura era esa?! Por un momento, la cordura de su cabeza tambaleó y la idea de que el personaje de su cuento lo había desafiado, se iluminó un instante.
Sorpresa, curiosidad, temor. ¿Qué había pasado con el final de su propio cuento? Se repetía una y otra vez que la habitación se había mantenido cerrada desde que había terminado de escribir la palabra FIN, y que ahora, aquellas tres letras se habían perdido en el papel que tenía en sus manos temblorosas. Él nunca dejaba un cuento sin terminar: definitivamente no era suyo.
Buscó en los demás cajones, diciéndose a sí mismo que se había equivocado de papel; abrió uno, dos, tres, cuatro cajones. La desesperación lo cegó. Con ojos frenéticos, volvió a leer las últimas líneas de la hoja que tenía enfrente.
Leyó hasta el final de todo, donde tres letras le arrancaron una sonrisa.
¿Cómo era posible que alguien inventara un cuento sobre un personaje que escribe una historia que tratara del mismísimo autor? ¿Para qué haría eso un personaje? Para vengarse, gritó su mente.
Daniel perdió el control; levantó con manos torpes y furiosas la máquina de escribir y la arrojó detrás suyo, a las fauces de la chimenea a oscuras. Inmediatamente después, sus manos temblorosas guardaron el cuento en uno de los cajones y lo cerraron con llave como si fuera peligroso.
Y entonces… un siseo.
Con los ojos desorbitados, el hombre giró sobre sus talones y observó aterrorizado cómo la máquina de escribir se había estrellado contra la chimenea automática y había destrozado gran parte de ella. El aire contaminado penetró en sus pulmones e inmediatamente, Daniél clavó su mirada en el antiguo reloj.
Las agujas estaban uniéndose en aquella pavorosa torre oscura.
La cordura desapareció agitándose en su mente la desquiciada idea de escribir por segunda vez la historia de un anciano que moría quemado en la misma butaca, frente al mismo escritorio y esta vez que no tuviera la posibilidad de salvarse de las intenciones de su amo, el autor. Daniél borraría de su cuento la máquina de escribir; volviendo imposible cualquier traición de su personaje.
El escritor tomó una hoja virgen del suelo con la intención de dejar bien en claro que ninguna criatura era capaz de revelarse contra su creador, pero cuando quiso comenzar, se dio cuenta de que la máquina de escribir no estaba en el escritorio, sino destrozada junto a la chimenea. Una exclamación y un grito ahogado brotó de Daniél: la verdad lo golpeó y comprendió el plan de su personaje. Sonó una campana y el hombre miró con los ojos fuera de sus cuencas al antiguo reloj.
La torre oscura se erigía estrecha, recta, perfecta, dividiendo a media naranja el reloj. Las seis en punto.

Un grupo de llamas todavía jugueteaba después del banquete, sobre los campos de cenizas. Por el hueco de la ventana rota se colaba el soplo de la noche que arremolinaba el polvo y agitaba lo que había quedado del reloj de pared, que seguía marcando la hora en la que se había detenido el tiempo.
No quedaban libros, bibliotecas, ni ventanas; y lo único que se mantenía virgen del tacto de las llamas era el interior de un cajón del escritorio carbonizado, que encerraba celosamente un papel.
Era un cuento que conservaba la vida de un astuto escritor que asesinaba a su personaje.

Entrada de blog hecha cuento.

Posteado en General sobre Abril 5, 2008 por agustinvidal
Decidí anotarme finalmente en la facultad.
Apenas llegué a un pequeño edificio encasillado en la gran urbe, el hombre-robot del mostrador me recibió exigiéndome una serie de datos personales. Su tono era tan monótono que podía imaginarme como las raíces del automatismo iban creciendo en su interior, agarrotando hasta el último rastro de carisma. Era la primera vez que un extraño me preguntaba quién era sin siquiera mirarme a los ojos, por lo que un viejo temor se sacudió dentro mío y dudé si a mis 17 años estaba listo para enfrentar al mundo de los edificios y las corbatas.
Le di mi nombre y mi código de barras y mientras aquél hombre revolvía los bolsillos de mi intimidad, no pude evitar sufrir una extraña sensación de que me estaban atando de manos y piernas. El rumor del teclado llegaba a mis oídos como los cerrojos de puertas invisibles que se cerraban detrás mío.
-¿Dirección?
Me sentí encerrado y de pronto algo activó en mi cabeza un extraño mecanismo que me indicaba que estaba frente a una decisión más importante de lo que yo creía. A mis espaldas se estancaba un arroyo de gente que esperaba que el hombre del mostrador terminara de reproducir mi sombra en la computadora, pero mis reacciones estaban tan ahogadas en la desesperación que no podía articular palabra.
-¿Dirección?
Desvié la mirada y busqué en el suelo un resguardo para mis ojos que delatarían la indecisión que bloqueaba mi mente. ¿Éste era el mundo en el que quería vivir por el resto de mi vida; un mundo en el que la persona no es más que un número enfrascado en una realidad superflua y sin sentido? ¿Valdría la pena reemplazar la condición libre de mi espíritu por una mera ilusión?
Sabía que la gente comenzaba a impacientarse; petrificado allí frente al mostrador, los estaba privando a todos de preciosos minutos cuya importancia en ese entonces no comprendía. Contrólate, me suplicó una voz desde algún lugar de mi cabeza.
-Señor, necesito su dirección.
Pensé en huir, pero aquél hombre tenía una buena parte de mi de mi identidad desparramaba por el formulario de inscripción; ya no tenía escapatoria. Miré sobre mis hombros y me pregunté si todos ellos habrían sentido lo mismo que yo al momento de sacrificar la libertad del anonimato para tener un lugar en el mundo. Mi cabeza estallaba ante la idea de encontrarme dentro de la bolsa plástica de la globalización.
-¿Se encuentra bien?
Era demasiado tarde, y miré con desgano la corbata en mi cuello que se jactaba triunfante de que ya era un prisionero más. Entonces, cabizbajo, me rendí frente a la presión y terminé dándole manos y piernas al hombre-robot para que las encadenara. Le di mi dirección para atarme a un lugar y mi número de teléfono para que se enroscara a mi cuello junto a la corbata. No tardé en entregar los nombres de mis padres sintiendo como si los estuviera traicionando. Luego, y cómo acto que me definía para siempre como un eslabón más de una sociedad corrupta y absolutista, escribí sintiendo como mi alma resbalaba por la birome y caía muerta, desparramada por la hoja, con la forma de mi firma.
En tres días empiezo la facultad.

La peor de las espontaneidades.

Posteado en General sobre Abril 5, 2008 por agustinvidal
Aspirando a ser escritor, me di cuenta de que al momento de crear algo se necesita que se den muchas cosas al mismo tiempo y con un equilibrio mínimo.
Sé que hoy, a esta hora, no es el mejor momento.
Me estoy muriendo de sueño y no encuentro mis anteojos. Pero algo pesa ahí adentro y decidí prender la computadora y comenzar a teclear en silencio. Hace minutos, mientras volvía en el auto, me puse a pensar en la noche. Sí, esa que se extiende ahora por esta mitad del mundo. Me preguntaba si la oscuridad del cielo y las calles que se abrían tendrían algo que ver con este malestar que me produce la sensación de estar flotando en aguas turbias, donde nada se define, todo se confunde.
Muchas veces me toma por sorpresa aquél estado en que mis pensamientos se adormecen en un espiral gris sin rumbo. Es intenso, doloroso y fugaz.
(Qué difícil es explicar algo que ni siquiera entiendo del todo).
Pensamientos vergonzosos, ridículos pero terriblemente feroces devoran mi cabeza. Pensamientos peligrosos. Pensamientos que se encadenan unos con otros y se tiñen del mismo color.
Me habla alguien en el msn. ¿A esta hora?
Que ridícula comunicación. Puedo contestar o no.
Si, contesté. Fue como un recreo, pero ahora que abrí de nuevo esta página, todo volvió a sumergirse en lo mismo. Siempre es igual y estoy harto; siempre el mismo bombardeo, siempre el mismo dolor, siempre las mismas agujas. Estoy tratando de controlarlo, pero a veces la avalancha de aquello me supera y me arrastra hasta dejarme desparramado en la situación de no saber qué carajo hacer.
Dios, ya empeze con la primer mala palabra, eso significa que tengo que alejar los dedos del teclado urgentemente antes de que me mande cagadas. Así que con esta reflexión que resbala en la coherencia, me voy a la cama.


La ilusión de piedra (1999)

Posteado en General sobre Abril 4, 2008 por agustinvidal
Me encantaba despertarme con los primeros rayos de sol antes que mis papás y correr de una habitación a otra para mirar por todas las ventanas que daban a aquél espectáculo. Las puertas de todas las habitaciones se abrían y cerraban detrás de mí; una, dos, tres, cuatro. Y mis pasos contra el suelo de madera reverberaban apagados por toda la casa. Una habitación, otra habitación, una ventana, otra ventana. Pero la imagen detrás del vidrio era una. Y me fascinaba cada vez que la tenía frente a mis ojos.
Afuera de la casona en la que siempre había vivido, se extendía un jardín florecido en estatuas; personajes de piedra tan enigmáticos y únicos que nunca me cansaba de investigar con la mirada. Con el tiempo que pasaba con el vidrio pegado en la frente, aquella visión se fue convirtiendo en una obsesión. Las voces de mis padres comenzaron a señalarme que estaba destrozando los cerrojos de las puertas y terminaron por convertirse en una grabación monótona acerca de aquella actitud exasperante. Pero no me molestaba, por que tenía mis ventanas.
Sol en la cara. Me levanto de un salto y corro a la ventana; siguen allí. Cuento diez minutos y me encuentro en la habitación contigua, con el frío del cristal en la frente. Una, dos, tres, y cuatro veces más. Y la casa sigue extendiéndose a mis pasos a medida que pasa el día. Cuando la noche cae como un velo negro, la oscuridad se posa sobre mis amigos de piedra para ocultármelos, así que una extraña sensación en el estomago, vuelvo a mi habitación sin perder un minuto y recuperar fuerzas para el día siguiente.
Así fueron los siguiente ocho años. Mi cuerpo había crecido entre habitaciones y frente a todas las ventanas de la casa. Pero yo nunca me percaté de su reflejo; sólo me interesaba el mundo de afuera, que con su ejército de estatuas cautivaba mi atención. Sabía que mis padres se habían ido a algún lugar, pero sólo el silencio en una noche de vigilia me lo recordaba. No me molestaba, pues la casa era la única que respetaba mi necesidad de vivir la vida frente a una ventana.
Llegó un nuevo día y el sol me cegó. Al instante salté de la cama como si hubiera sufrido una descarga eléctrica y corrí a la ventana. Volví a respirar; todo seguía como siempre había estado. La frente en otra ventana; también el jardín seguía intacto. Y en la otra y en la siguiente. El suelo de madera resbalaba bajo mis pies, las lámparas y cuadros en los pasillos se volvían una pared de colores vaporosos que se definían sólo cuando aquel revuelo de velocidad se detenía en el marco de las ventanas. Y respiraba en cada ventana, aguantando en aliento en cada intervalo que las separaba.
Los días se hacían más largos, hasta el punto en que un día era un año para mí. Los diez minutos que pasaba frente a cada ventana pasaron a ser cinco para abarcar más ventanas en un día. Más tarde pasaron a ser tres minutos, dos minutos. Y terminaron por ser segundos. Mis ojos ahora no veían más que a través de las ventanas puesto que había dejado de dormir en mi habitación y me empeñaba en esperar durante toda la noche a que naciera el sol.
Realice que perdía mucho tiempo corriendo por los pasillos, así que arranque una pata de la cama y me tomé unos minutos para tirar abajo las paredes que obstruían mi paso hacia los otros cuartos. Golpeaba y miraba por la ventana que estaba al lado para recuperar el aliento. Golpeaba, miraba; golpeaba, miraba. No necesité cruzar más umbrales y el concepto de puerta se evaporó de mi cabeza.
El sol ilumina mis ojos ya hace años secos. Miro las estatuas, mis amigos y suspiro de placer. Para entonces ya estoy en la siguiente ventana y ni bien la aguja del reloj se mueve ya visité otras diez. La pata de la cama volvió al trabajo. Golpeaba y giraba la cabeza hacia la ventana y el jardín, hasta que terminé destrozando la pared sin ver donde le daba. Abrí unas cincuenta habitaciones más.
Todo funcionó hasta que la pata de la cama no tuvo más paredes que romper. La casa se había acabado y frente a mi se extendía el jardín de estatuas. Una brisa de aire muerto me embotó la nariz y cuando quise respirar, mi garganta se cerró. Mis manos fueron directo al cuello pero antes de llegar, sentí un golpe en la cabeza; la mano izquierda se había agarrotado y acostumbrado con el tiempo al mando de la pata de cama y ya no podía soltarlo. Caí de bruces sobre una superficie blanda. Era la hierba del jardín.
Me incorporé con ayuda de la pata de cama y caminé por el páramo que nunca había visto, pero que siempre había creído conocer muy bien. Caí en la cuenta de que las ventanas habían mentido; el sol no existía, sino que se extendía por el cielo un manto oscuro de nubes grises que se arremolinaban entre sí en señal de tempestad. Caminé entre las estatuas, mirando con ojos llenos de lágrimas como mis amigas eran en realidad personas congeladas, gente convertida en piedra. Resquebrajadas, cubiertas por el virus verde de la hierba. Los rostros que yo siempre había visto cuajados de sonrisas, ahora no eran otra cosa que expresiones de pánico. El silencio sepulcral estallaba en gritos de ayuda que no brotaban de ningún lugar, sino que flotaban por el aire.
De pronto, mis lágrimas se secaron y con ellas la saliva de mi boca. Sentí como mis pies se plantaron en la hierba dejándome inmóvil en medio de las personas sin vida y miré desesperado hacia la casona que se levantaba a un costado del sombrío jardín; en su interior atisbé el movimiento de una multitud de rostros que se distribuían en las ventanas, como un cardumen de ojos hambrientos.
Fue terrible darme cuenta de que ya no me podía mover. Mi cuerpo era de piedra.

SANGRE (2003)

Posteado en General sobre Abril 4, 2008 por agustinvidal

La mujer de negro seguía allí de pie, tan inmóvil como el centenar de personajes de piedra que en su ironía daban vida a aquél lugar enfrascado en muerte.
La sombra del enorme mausoleo la cubrió a medida que el disco del sol resbalaba por el cielo. La puerta tallada y cubierta de musgo seguía abierta, invitando con su oscuridad impenetrable; el umbral que guardaba las huellas del misterio más enigmático. Y sin embargo, ella sabía que una fuerza mayor le prohibía entrar y ver siquiera el ataúd.
-Sofía, ¿estás bien?
Una brisa agitó la seda que cubría a la mujer y el vestido entero se desplegó a ambos lados como oscuras alas. El susurro del viento silbando en el millar de ángeles de piedra se mezcló con la respuesta que nunca fue dicha.
-Yo estoy bien -pensó para sus adentros.
Silencio. El silbido de los ángeles, el grito de la soledad. Una lágrima bajó rodando por la mejilla de la mujer, marcando su recorrido con el punzante dolor de la culpa. La gota cayó sobre la hierba que nacía como un virus verde por entre las lajas, aquella rebelde que crecía entre la vida y la muerte, alimentándose del dolor humano que llovía sobre ella.
-Querida, ¿estás bien? -el viento trajo consigo la voz masculina que se colaba por entre los personajes tallados -Si me dices qué es lo que te aflige, entonces podré ayudarte.
La mujer se mordió el labio con tanta fuerza que la segunda gota que se estrelló en el suelo, fue de sangre.
-Sofía, por favor -rogó la voz -Ya no dormís en las noches, ya no sonreís como antes, ya ni siquiera llorás como solías hacerlo cuando algo te lastimaba.
-Lo que guardo, no entra en una lágrima, ni en miles.
Pero nadie lo había dicho, sólo la mujer para sí misma.
El viento que se había levantado hace unos minutos disminuyó, transformándose en el suspiro de una tarde que moría, de las sombras que crecían, alargándose. La mujer no abrió la boca, se limitó a escuchar la voz que susurraba detrás de su oreja.
-¿Es que ya no quieres a tu familia? -preguntó.
Las palabras le aguijonearon el corazón y sus piernas amenazaron con dejarla caer.
-No es eso. Es todo lo contrario. No vivo sino por ti, Querido -pensó la mujer.
-¿Por qué te quedás callada? Decime algo, contesta.
-No estoy callada.
-No decís ni una palabra.
-Ya no me quedan.
Con el despertar de una ráfaga, la mujer desplegó nuevamente sus alas y los ángeles volvieron a su cántico. El viento se aventuró por las puertas de la cripta que la mujer tenía enfrente, como si fuese la inhalación de un monstruo que intentaba aspirarla.
-Entrá -pidió el viento detrás suyo.
-No.
-¿Por qué no te abrís, por que ya no vivís? Parecés muerta.
-Por que esos momentos que comparto con vos, son tan hermosos cuando duran, que tanto así de malignos cuando se van -pensó la mujer, pero ninguna palabra brotaba de sus labios salpicados de escarlata -No me animo a ser feliz, a bajar la guardia y así dejar que las heridas se marquen a fuego en mi alma. La felicidad no es para siempre y vos sos la mía. Vos sos mi único horizonte. Te quiero demasiado. Demasiado.
El viento silbó en sus oídos y la figura de negro hizo una mueca de dolor cuando las palabras llegaron con aquél susurro.
-Estoy acá, para acompañarte, Sofía.
-Mentira. Un muro de sangre se interpuso desde siempre entre nosotros. Y nuestros cuerpos nunca se tocarán el uno con el otro -nadie había dicho nada, y sin embargo, de pronto el silencio se desgarró con el filo de un alarido.
-SOFÍA? ¡¿Qué hacés con eso?!
El cementerio se esfumó de pronto. La mujer había vuelto como tantas otras noches en vela a ese lugar, a ese momento.
El hombre da unos pasos hacia atrás, gimoteando como un niño. Las luces de los relámpagos estallan a través de los ventanales, iluminando la enorme sala y el rostro crispado del hombre.
-¡¿Sofía?! -el hombre vocifera con sus fuerzas desgarradas por un terror sin igual, pero el reventar de los truenos ahogan sus gritos desesperados -Te volviste loca?
-¡Por supuesto! -asiente la mujer, con las luces epilépticas de la tormenta centellando en lo que trae en su mano -¡Te quiero demasiado! ¡Y ya no puedo soportar la idea de que con una sola palabra puedas asesinarme!
-¿Qué decís, por Dios?
-Lograste reducir mi existencia a la sola palabra, al solo acto que comparto con vos. ¡Después de eso, no soy nadie! ¿Cómo pudiste hacerme eso? ¿Cómo alguien es capaz de hipnotizar los sentidos de una persona, de mantenerse en la mente de aquella día y noche, de taladrar sus pensamientos, sus acciones y su vida entera? Por Dios, ¡¿cómo es posible que una persona pueda hacer todo eso con el destino y la naturaleza misma interponiéndose en el medio?
-Sofía, por favor, bajá el cuchillo y hablemos -ruega el hombre levantando ambos brazos con la intención de calmarla o de atrapar el ataque que se le vendrá encima en cualquier momento.
-¡No me des más órdenes! -la voz de la mujer desafía el rumor de los truenos -¡Fui tu esclava desde que nací, y eso me está matando! ¡El amor es inexplicable, misterioso, totalmente desconocido, irrazonable, metafísico! ¡Una persona normal no podría luchar contra todo eso! Me estoy muriendo. ¡Muriendo por que vos estás viviendo!
-Querida, no te entiendo -pero la mujer se acerca con la cuchilla al frente, dispuesta a bendecir su cuerpo en un baño escarlata; esparcir por doquier la misma sangre que ella lleva en su interior.
-Puede que esté loca, pero hay una razón por la que mi cabeza no responde. Y es por que hay algo dentro mío que está haciendo malabares con mis sentimientos y emociones. Y de eso tenés la culpa -la distancia del hombre y la navaja se acortan con cada paso -Vos sos el único que puede liberarme de esta locura que me carcome, pues de estar loca, sería por tu sola presencia -un paso adelante, otro y uno más -Me estás asesinando de a poco, me estás borrando de la faz de la tierra. Y esto debe terminar. La muerte nos unirá; estará de nuestro lado, como nadie en el mundo lo ha estado.
Tras estas palabras, un rayo extiende su brazo esquelético por el cielo y el fugaz pantallazo de luz baña el momento en que la mujer se arroja a los brazos del hombre con una hoja silbando al frente. La tormenta revienta del otro lado del cristal, donde el mundo se contrae en un espasmo colectivo y finalmente un grito termina por desgarrar la escena.
-Te quiero.
-Yo también -dijo el viento.
La mujer de negro rompió el hechizo de piedra y dio su primer paso hacia el umbral de la cripta. Pero antes de internarse en las fauces oscuras del mausoleo, giró sobre sus talones, hacia la voz que seguía repitiendo lo último.
Pero no había nadie allí; su hermano mayor la esperaba en el único lugar donde la sangre no era un problema.

La vía del CÁNCER (2002)

Posteado en General sobre Abril 3, 2008 por agustinvidal
Las lágrimas no se secan. Muy por el contrario, se hacen tan espesas por el dolor que condensan que se les hace imposible seguir brotando. Es en ese momento cuando toda la situación se convierte en una bomba de tiempo.
Por la ventanilla del tren resbala un paisaje que me cautiva la mirada y esclaviza mis ojos con su esplendor olvidado; hace mucho tiempo que el cristal no me muestra más que el reflejo de mi pálido rostro. Un cielo de espuma humeante ondula sobre las montañas rociadas de blanco. Pretendo atisbar más detalles de aquél cuadro viviente que encierra el marco de la ventana, pero las penas que lamen mi mente oscurecen todo, sin darme respiro. ¿Las montañas que desfilaban por la ventanilla, eran conscientes del misterioso tren que se abría paso a través de su pellejo? ¿Y cada una de las plantas y árboles que cubren el terreno, sabían que dentro del tren estaba viajando yo, hacia un destino incierto?
El traqueteo del tren corta el hilo de mis cavilaciones y agradezco volver a tener control de mi cabeza. Pero de pronto, el disco del sol me golpea los ojos cuando salta detrás de una nube y por largo rato me queda su silueta impresa en mis párpados como un gran ojo de fuego. ¡Que imagen más hermosa y sorprendente que eclipsa la oscuridad de mi compartimento! Me pregunto cómo es posible que mis ojos aguanten semejante diversidad de luz y oscuridad al mismo tiempo; cosas tan contrarias como el exterior y el interior del tren en el que viajo. El brazo de una nube pone fin al efecto del sol y el rayo de felicidad vuelve tímidamente a su lugar. No tardo en olvidar cómo es el brillo del sol. Ya no lo recuerdo.
Desvío la mirada hacia el compartimento y mis ojos se topan con la oscuridad de una noche privada, con las tinieblas que me rodean desde el momento en que debí subirme a este maldito tren. Por alguna extraña razón, mi alma se siente acorde en aquél ambiente y se esconde bajo el abrigo de la penumbra. El cristal de la ventana vuelve inmediatamente a empañarse, haciendo que el mundo que pasa de largo se torne difuso y se pierda en una nube vaporosa de colores.
La tristeza me envuelve y cada traqueteo de las ruedas acompaña la triste contracción de mi corazón una y otra vez, gritándome que llegará el momento en que el tren deba detenerse y que mi corazón deje de latir. Ese es mi triste destino: esperar a que el tren se detenga y yo deba bajar en una estación desconocida por nadie, elegida a la suerte por el hombre de la locomotora. Me pregunto qué es lo que me tocará a mí, pero la incertidumbre es tan infinita como las penas que me carcomen por dentro.
Momentos felices ya no residen en mi memoria, sólo guardo recuerdos de arriba del tren; lo que sucedió antes de subir, se encuentra cruzando un profundo abismo. Recuerdo haber echado un vistazo a los demás pasajeros cuyos rostros me indicaban cuánto tiempo habían estado sufriendo en aquél lugar. Sus rostros duros y gélidos como el hielo me habían estado mirando mientras se me asignaba un compartimento. Me clavaban como agujas su mirada, dándome la bienvenida al infierno con alaridos mudos.
Un poco después de sentarme en mi butaca, he caído en la cuenta de que en este lugar, la garganta se va resecando y los oídos se taponan, por lo que pasado un tiempo las palabras dejan de fluir y el mundo exterior enmudece por completo. El sentido se pierde en la penumbra y cada vez son menos los rayos de luz capaces de penetrar semejante muro de agonía. Es un hecho: la oscuridad termina igualando los compartimentos que comienzan siendo únicos e irrepetibles.
Por mi lado, ya he perdido la voz, sin embargo a veces escucho algún aullido de los demás pasajeros que me impone una idea de sufrimiento que si se solidificara en mi cabeza, no lo soportaría.
Hace poco he visto a un hombre salir por la ventanilla y escapar radiante de felicidad por los campos floreados, pero el tiempo que llevo aquí me enseñó que por cada caso como él, existen cientos de otros que asoman la cabeza al exterior y los troncos de los árboles que se deslizan fuera del tren actúan como una guillotina. Es terrible pensar que la misma naturaleza aborrece a los pasajeros de este tren maldito.
Recuerdo que cuando todavía era capaz de articular palabra, había entablado una conversación con un pasajero vecino y me había enterado de cierta gente que se atreve a enfrentar al hombre de la locomotora. Me dijo que nunca vuelven. Jamás. Recuerdo que en ese momento una descabellada idea había asomado por el mar tempestuoso de mi mente: ¿No sería una buena manera de terminar con aquél sufrimiento? Pero entonces mi vecino me había gritado a toda voz los dolores que significaba acercarse a la locomotora; todos los sombríos vagones que debía cruzar.
-He visto pasar por el pasillo a muchas de las personas que pretenden llegar a la locomotora. –decía mi compañero con la voz quebrada. En sus ojos se reflejaban las crudas imágenes que se disparaban en su memoria -La mayoría se arrastra con sus miembros retorcidos y con un dolor tan punzante que los penetra en el alma. Me cuesta librarme del recuerdo. Los veía llorar sangre y quedarse calvos del terror que los mataba poco a poco. …
La espeluznante idea de más sufrimiento hizo un nudo con lo que me quedaba de coraje y lo destrozó en mil pedazos.
Mientras tanto el tren sigue viajando sin cesar; sin deternerse; sin mostrar alguna piedad. Se alimenta del terror y la angustia que nos carcome a nosotros, los pasajeros.
Hace tiempo que mi compañero ya no me habla y no me escucha a través del cristal que comunica nuestros compartimentos. La verdad de que ha muerto ha tardado en tomar forma en mi cabeza, pero finalmente, la he digerido y con eso he alimentado la tormenta que truena en mi interior.
Entonces se produce la revolución; las nubes oscuras en mi cabeza se arremolinan en un espiral de vientos huracanados. El monstruo oscuro de la depresión, la inconciencia y la desesperación se desatan arrasando con lo último de cordura que me queda. Exploto. Exploto. ¡Exploto!. Me levanto de un salto rompiendo el hechizo del calambre. Abro de un golpe la puerta corrediza que rebota y vuelve a cerrarse a mis espaldas. El pasillo es oscuro y se mueve, mi equilibrio oscila de un lado a otro con el movimiento del tren, el traqueteo aúlla en mis oídos.
Entonces grito. Como nunca en mi vida lo había hecho.
Con las manos en los oídos, caigo de rodillas mientras el alarido se aleja por el pasillo rasgando la atmósfera. No entiendo de donde saco fuerzas para ponerme de pie y corro por el pasillo en dirección a la locomotora. Los vagones pasan a mis costados como bancos de niebla oscura, mis pies resbalan en el suelo mientras gano velocidad. Un rectángulo blanco se agranda al final del camino. Una puerta.
La velocidad de mis pies trasforma todo en un río de vapores oscuros; sin embargo yo sólo mantengo la mirada clavada en el rectángulo que me espera. Todo está temblando, todo se contrae.
Comienzo a zigzaguear por el movimiento del tren y tropiezo conmigo mismo. La velocidad me impulsa por el aire, la puerta de la locomotora esta cerrada pero nada puede detenerme. La madera se astilla, los goznes estallan y yo cruzo el umbral y termino resbalando en el suelo hasta detenerme.
El tiempo se enlentece. El traqueteo muere en el silencio más sepulcral de todos.
Abro el sobre y busco con ojos desesperados el resultado. Me quedo pasmado, sin poderlo creer. Tras el vidrio de las primeras lágrimas en tanto tiempo, alcanzo a leer.
NEGATIVO.
Volvía a nacer.

 

Carta mía de hace unos años que pretendía mandar a algún lado.

Posteado en General sobre Abril 3, 2008 por agustinvidal
La muerte es inevitable para todos. Todos consideramos esta afirmación como elemental, y por ende, una cuestión indiscutible. Pero a mis tan sólo 16 años me atrevo a desafiar al lector si de verdad entiende lo que la muerte significa; hoy en día, aquél límite esencial de la naturaleza humana, escapa de nuestra vida.
Presumo que ha llegado el tiempo en que el hombre moderno olvida su esencia y los límites que ésta conlleva. La fuerza de la naturaleza ahora se remite sólo a los árboles en las plazas, a un cielo tímido que se esconde tras rascacielos y a los vegetales transformados y envasados para nuestra comodidad. Nos rodeamos de un entorno en que el hombre es omnipotente y nos convencemos de que es así.
Pero creo yo que, sin embargo, el acto más desmesurado de la psicología humana ha sido olvidar la muerte; aquél fin de la vida; aquella línea imposible que susurra en cada esquina, pero jamás en oídos propios. Es lamentable la seguridad con la que se mueve el hombre por el mundo; como si la muerte no existiera hasta que actúa en uno.
Todos sabemos que nacemos para morir, pero nuestras acciones revelan que aquél concepto es casi incomprensible. Entonces, el objeto de estos humildes párrafos es informar al lector ha de morirse probablemente en menos de nueve décadas. Sí, y es más; para aquél tiempo, lo único que tiene la posibilidad de sobrevivir son estas palabras, puesto que yo, el lector y absolutamente todos los que están alrededor suyo, estarán alimentando a la tierra con su cuerpo. No olvidemos que somos humanos, que cada uno que esté leyendo esto, forma parte de ésta condición cuajada de límites que se esconden tras un muro artificial.

El espejo me puteó.

Posteado en General sobre Abril 2, 2008 por agustinvidal
Nuestra mirada se entrelazaba y unía los asientos enfrentados del subte vacío.
Leía en sus ojos una historia oscura, tenuemente iluminada por una felicidad ya olvidada y tan efímera como las luces del túnel que barrían la ventana. El sujeto sufría intensamente y sus ojos me gritaban un llanto sin lágrimas ni sollozos, escondido en las profundidades. Un alarido reventaba dentro de él, tras los labios sellados.
Su rostro me dijo sin palabras que estaba enfermando y enseguida vi como una tela negra invadía su mente y lamía cada uno de sus recuerdos; se trataba de una idea, un sólo pensamiento tan oscuro y diabólico que ganaba territorio como un cáncer.
El traqueteo del subte que atravesaba la ciudad se asomaba en el fondo, como una música incesante y ahogada que acompañaba nuestra silenciosa conversación. Llegamos a una estación, pero nadie subió y el movimiento volvió a sacudirnos nuevamente.
Me fijé en que el hombre del otro lado no dormía hacía días; aquella obsesión le martillaba la cabeza sin darle respiro. Ya había olvidado lo que significaba paz y yo no sabía si podría hacer algo por él.
Entonces antes de que pudiera decirle algo, se abrieron las puertas y una mujer entró en el vagón, sentándose justo enfrente mío.

La furia que provoca una rubia cualquiera.

Posteado en General sobre Abril 2, 2008 por agustinvidal
Qué imbécil me parece la postura de CIERTA gente que piensa que el gusto por la música nacional (sea rock, folklore, etc), lo hace a uno más patriota. Más argentino.
Si, abran los oídos por la calle, en cualquier lugar y momento y verán que el día se convierte en una comedia ridícula de boludeces monumentales como la del comentario que tuve la mala suerte de escuchar hoy:
“Para mi, que te guste la música en inglés me parece antipatriota, osea, no me malinterpretes, pero cero cultura nacional”
Dios quiera que alguien pueda malinterpretar eso y no dar con la realidad que yo entendí. Y menos mal que esa persona comenzó diciendo “para mi”, porque la pobre gente que se hubiera visto encerrada en la misma bolsa no tiene la culpa de que haya rubias con malformaciones cerebrales.
Y a vos, tremendísima boluda que estás leyendo esto y que me discutiste durante toda la mañana escupiendo con la lengua las pelotudeces más vergonzosas, te digo que:
PRIMERO; los gustos de cualquier persona no se pueden tomar de la manera en que vos lo hiciste y SEGUNDO; es un hecho que la lengua inglesa suena más melodica que la castellana, así como el alemán resulta tan áspero como tus ideas.

Feliz cunpleaños atrasado a mi blog.

Posteado en General sobre Marzo 21, 2008 por agustinvidal

Me sincero:

HABÍA OLVIDADO LA CONTRASEÑA.

¿De qué dados depende?

Posteado en General sobre Febrero 20, 2008 por agustinvidal
Era un silencio triste y vacío, tan vago que se dejaba llevar por la brisa.
La peregrinación se adentraba lentamente en el laberinto de mausoleos, como un arroyo negro de gente que se limitaba a mantener la cabeza gacha y seguir caminando. Los tacos de punta y los zapatos lustrados marcaban el ritmo de nuestra marcha, que pasaba ahora por debajo de una maraña esquelética de unos árboles pelados.
Caí en la cuenta de que estaba caminando sobre un mar de cuerpos. Qué terrible suena eso de esconder la muerte cuatro metros bajo tierra, como si quisiéramos olvidarnos de aquél final inminente.
Un ataúd de madera lustrosa nos dirigía a todos. Era increíble que en aquella pequeña caja de madera pudieran entrar todo lo que la persona había sido. Una colección fantástica de veinte años de proyectos, dolor y afectos.
Habría una silla libre ahora en la facultad. Habría un momento de silencio en las fiestas. Habría un vació infernal e irreparable en el pecho de la familia.
¿Por qué el azar es tan poco sabio?

¿Premonición?

Posteado en General sobre Febrero 5, 2008 por agustinvidal

Yo manejaba, y sentía como las ruedas tragaban el asfalto caliente cada vez más rápido, dejando atrás un mes entero de vacaciones en la montaña, aislados de las responsabilidades y la vida cotidiana.
Cerré los ojos unos segundos. Pero luego recapacité sobresaltado.
Sacudí la cabeza concentrándome en la línea negra que se desplegaba frente a mí, dividiendo a la mitad el desierto de arbustos. Miré a mi padre que dormía en el asiento del copiloto, con la cabeza hacia atrás y su mente afuera del auto, muy lejos de ahí. Mis ojos resbalaron hacia atrás; mi madre leyendo y mis hermanos viendo pasar el mundo por las ventanas.
Y entonces recuerdo que me desperté con una gran sacudida cuando las ruedas mordieron los límites del asfalto. Nuestro auto se desvió aún más, convirtiéndose en un cometa de tierra que derrapaba por el costado de la ruta a una velocidad increíble. Los gritos se alzaron detrás mío en el momento en que perdía total control del auto.
El tiempo se enlenteció y todo pareció sumergirse en agua. El centro de gravedad se invirtió y la línea del horizonte comenzó a girar vertiginosamente mientras las ventanillas iban estallando en una lluvia de vidrios. Perdí la conciencia.
No recuerdo cuánto tiempo habré estado colgando del cinturón de seguridad, pero cuando logré salir del auto arrastrándome, noté que las ruedas seguían girando al cielo. Fue sólo al alejarme que pude ver la pequeña llama lamiendo y tomando terreno por los intestinos metálicos del auto.
La realidad me golpeó en la cabeza y el pánico me hirvió la sangre; mi familia estaba viva pero con las puertas del auto encerrándolos a un destino ardiente. Logré escuchar un grito antes de que una bola de fuego se tragara todo. La explosión me impulsó varios metros atrás y terminé de espaldas al suelo, con los miembros entumecidos y sin poder levantarme, mientras mis ojos grababan a fuego la imagen de una columna de humo negro, que dividía el cielo llevándose a mi familia bien lejos.
Y entonces desperté. Estaba en el asiento trasero, con los ojos de mi padre encuadrados en el espejo retrovisor, mirándome mientras me preguntaba si quería manejar.

Sin palabras.

Posteado en General sobre Febrero 4, 2008 por agustinvidal

Espejismos de asfalto.

Posteado en General sobre Febrero 4, 2008 por agustinvidal

Hoy Buenos Aires ardía.
Un calor abrasador ondulaba los edificios de concreto y oprimía la ciudad entera evaporándola, rodeándola de un horizonte flameante.
El Sol parecía acercarse cada vez más. El tránsito hacía que las calles humeantes se trasformaran en ríos estancados de metal ardiente que avanzaba con la lentitud de roca fundida.
Yo caminaba al margen del gomoso asfalto, intentando pasar desapercibido por los rayos fulminantes del cielo encendido, pero era casi imposible mantenerme en el mismo camino con la marea de frentes perladas que se me venían encima. Rebaños enteros de gente rozándose sobre la vereda, escondiéndose del ojo de fuego. Las bocinas embotaban mis oídos, ahogando los resoplidos de la gente que iba a la par mía.
Sorteando puestos de diario y losas dislocadas fui abriéndome paso hasta que de pronto una plaza brotó del cemento urbano como un oasis.
La remera se me había adherido a la espalda como si fuese látex y me sentía desfallecer cuando una oleada de frescura me golpeó en la cara. Respiré profundamente aquél nuevo aire, tan ligero que me llegó a los pulmones secos y les devolvió la vida.
Me senté en un banco de madera para apreciar el pasto encharcado de las sombras de los árboles cuando una voz ronca sonó a mi espalda.
-¿Sabés jugar?
Desvié la mirada del verde y sobre mis hombros vi a un anciano sentado en una mesa de ladrillo a la cual me invitó con un ademán de su esquelético brazo. Fui a su encuentro y después de estrecharle la mano y asentir, lo ayudé a ubicar en silencio las fichas del tablero.
El tiempo se pasó entre piezas blancas y negras deslizándose por el tablero y derribándose unas a otras sobre el campo cuadriculado. Jaque-Mate. La voz gastada por la edad y el cigarrillo de mi contrincante cerró la batalla y dio por finalizado el juego estrechándome la mano.
-Bien jugado. Volvé cuando quieras.
Con una sonrisa me alejé del lugar, dispuesto a volver a la realidad de calor y ruido que me esperaba detrás de los árboles y plantas. El martillo del sol, descompuesto en un millar de ventanas y antenas me golpeó en los ojos, pero me sentía renovado para enfrentarlo.

Posteado en General sobre Diciembre 13, 2007 por agustinvidal

Sin fuckin título.

Posteado en General sobre Diciembre 9, 2007 por agustinvidal
No sé que vendría a ser el alma: capaz sea un rejunte de contenidos mentales o algo más profundo. Sea lo que fuere, sé que el alma en algún momento se divide. La mitad se le adhiriere a otra persona. La otra se retuerce en su ausencia.
Llámenlo como quieran; amor, obsesión, locura… la única diferencia está en el término. Lo mismo en diferentes grados.
Es fascinante pensar que en algún momento de tu vida tu propia alma elige a otra persona, situándote en una búsqueda que arrasa con todo lo demás, esclavizándote al punto en que pasa a ser el último fin de toda existencia.
Lo más hermoso de la vida humana, esconde a la vez lo más terrible. Es la única hoja de doble filo lo suficientemente fuerte como para poder atravesar tu cabeza, tu cuerpo y despedazar todo lo que sos.

Sincericida

Posteado en General sobre Diciembre 9, 2007 por agustinvidal

A muchos de ustedes los detesto. (?)
Que no se reprima el odio, es un sentimiento demasiado enigmático.

Mi cabeza con llave.

Posteado en General sobre Noviembre 29, 2007 por agustinvidal
Debería estar estudiando.
No me gusta tirar la toalla. Pero está tan mojada que pesa un planeta. La cabeza llena de agua. Hay gente que no llora, que no puede. Vomitar, liberar, vaciar, empezar de nuevo.
Palabras, palabras y más palabras. Cada una pesa un planeta, un sistema solar de agua. Y la gente que no puede empezar de nuevo se ahoga. Agua en los pulmones, en el corazón. La confusión hirviendo en la cresta de un maremoto de pensamientos rumiantes que se enroscan unos sobre otros arrasando con todo. Esqueletos blancos estallan en las nubes. Tormenta.
Debería estar estudiando.

"La muerte está a la vuelta de la esquina"

Posteado en General sobre Noviembre 29, 2007 por agustinvidal

Cavilaciones matutinas.

Posteado en General sobre Noviembre 12, 2007 por agustinvidal
5.00 AM.
Mi despertador pasó al otro mundo hace rato, ahora, las almas del purgatorio sumergen sus largas manos dentro de mi mente y me traen a la superficie, al mundo de la vigilia. Luego de agradecerles a estos muchachos por despertarme a la hora de siempre, cumplo con la rutina de enroscarme en las sábanas, saboreando su placentera calidez y comodidad. Arenas movedizas.
5.17 AM.
Sigo buscando los benditos pantalones. Daría vuelta la casa para encontrarlos, pero ¿bajarían por la chimenea, por efecto del embudo? Nunca limpiamos la chimenea, así que mejor le pregunto a mamá a ver si los vio.
Me deslizo por las escaleras y nado en la oscuridad hasta llegar al cuarto de mis padres que yacen apagados sobre la cama. “Mamá, ¿viste mis pantalones?…”
4, 3, 2, 1… El despertador de mi vieja despega desde la mesita de luz en dirección a mi jeta, con propulsión diesel de loca semi-consciente. Houston, tenemos un problema. Pared. PUM. La comunicación se corta; finalmente le había llegado la hora al despertador.
Si, mi madre reacciona así cuando recién se enciende. Antes de tomar el primer café del día no es Sara, ni siquiera es una persona; sólo es una especie de zombie sediento de la sangre oscura de la cafeína. Su petróleo, su combustible. Capaz el tarro de café guarde una parte de su personalidad, y ahora yo esté tomando un pedacito de su esencia. Es rica, pero amarga… Ahora que pienso, el hilo de humo que se desprende de la taza tiene pinta de ser su alma.
6:13 AM.
Esperando el tren. Amigo tóxico en mano. Dicen que fumar es como suicidarte en cuotas, pero eso implicaría tener la intención plena de quitarse la vida y nadie fuma para eso. Si alguna vez esa idea me lamiera la mente, no podría reducirla a cómodas cuotas de nicotina, no tendría paciencia. Una auténtica idea de suicidio tiene una bala pisándole los talones mientras cruza la cabeza.
Creo sentir la vibración del tren y volteo para ver cómo aquella serpiente blanca y azul se acerca deslizándose sobre las vías. Todavía tengo la imagen del alma de mi mamá ondulando sobre la taza; es bastante parecida al humo del cigarrillo en mi mano. ¿Será también que estoy liberando algún alma condenada a permanecer encapsulada en aquél tubo?
Me subo al tren preguntándome si mi alma reencarecería en una planta de tabaco o en algún grano de café. La libertad en una pitada, en un trago. Sólo espero tener alma Marlboro y no Viceroy… y llegado el caso, que el Demonio acepte Philip Morris.

Dibujando en el paint. Lo llamo "mirada sensual" (?)

Posteado en General sobre Noviembre 9, 2007 por agustinvidal

Pensando por un sueño.

Posteado en General sobre Noviembre 7, 2007 por agustinvidal
¿Por donde cagaba el televisor los restos de mi cerebro?
El sillón me agarraba fuerte, imperioso, tomándome del cansancio de cada músculo. Que injusto resultaba aquél complot de la caja-diosa de colores y la mole tapizada. Bueno, al menos estos pensamientos eludían las cadenas de “Bailando por un sueño” que se enroscaban en las mentes de mis hermanos, atrapados también a mis costados.
Que se yo, la gente de blanco dice q estoy enfermo. Que no paro de pensar, que mi cerebro no se detiene, ni de día ni de noche… Todo el tiempo está dándole vida a un juego de preguntas y respuestas interminable, una tormenta eléctrica encapsulada dentro del cráneo.
Esta fiesta electrónica de neuronas me trae problemas, pero es la misma orgía de pensamientos la que me libera del sillón y me trae acá arriba, al cuarto de la otra caja esclavizante, pero que supe engañarla y ahora la uso para entretejer mis alas con párrafos y así llegar al sol. Los párrafos no se derriten como la cera. Libertad. Mi libertad encerrada en un disco rígido, que irónico. En fin, es así como me sirvo de la tecnología y la creación humana para contraatacar los problemas que la tecnología y la creación humana causan. Fuego con fuego.
Mente con mente.
Y es ahí cuando la luna nos da la espalda y muestra su lado oscuro. El problema. La mente contra la mente, una batalla que termina sólo con una sepultura y la etiqueta de un nombre escrito en piedra, para que los gusanos sepan al menos a quien están comiendo. Las ideas no te inflan la cabeza, pero si hay una superproducción, muchas de ellas comienzan a colisionar, generando explosiones de confusión. Eso es la enfermedad, cuando la plaga virtual va ganando territorio por la corteza prefrontal, extendiéndose como una tela negra de pensamientos enfermos. Si no se hace nada al respecto, la noche oscurece la razón, y terminás en esos lugares ilógicos de cuartos blancos y ropas blancas, como si el resto del mundo cuerdo quisiera contrarrestar la oscuridad de tu cabeza.
Dejé de escribir un rato y volví al calabozo de abajo. En “Bailando por un sueño”, dos pechos discutían contra un par de glúteos. No llegué a escuchar el eructo de la caja-diosa, pero el aire olía a centro libidinal masticado. Creo que es el plato favorito de la televisión.
Ninguno de mis hermanos hablaban en el calabozo, debe ser mala educación hablar cuando ella está hablando.
Alguno cambió de canal. Apareció un hombre sentado y hablando sobre todas las tragedias del día. Un desfile de autos destrozados, mentiras políticas, animales con formas de personas peleando, y un violento etcétera pasaron por nuestra retina.
De a poco creo entender lo que me pasa. Tengo la capacidad de ver la enfermedad ajena donde los otros no la ven. Y eso debe ser lo que me enferma.
El sillón me dejó ir, y subí las escaleras para inmortalizar estos pensamientos.

A veces las entradas más cortas son las más largas.

Posteado en General sobre Agosto 3, 2007 por agustinvidal

RESILIENCIA

Tan simple como profundo.

Posteado en General sobre Agosto 1, 2007 por agustinvidal
“No soy capaz de cometer un asesinato, pero sí de matarme para no hacerlo”

Un día muy diferente al ayer.

Posteado en General sobre Julio 16, 2007 por agustinvidal
Desde el balcón veo cómo la ciudad despierta con el resplandor del alba.
El horizonte es una dentadura de estructuras metálicas que despunta sobre el incandescente amanecer. Un nuevo día, que crece mientras el sol se desliza y se reparte en el millar de ventanas, encendiendo cristales y arrancando nubes de destellos de las antenas.
Es la gloria de algo que todavía respira y me sonríe.
Noto la manera en que las sombras se escurren entre calles y callejones, encogiéndose y ahogándose en la luz que tiñe todo de sangre. Siento que algo explota en mi interior y mis palabras brotan en un suspiro.
-Pensar que hay gente que no puede ver lo que estoy viendo.
Mi voz queda flotando mientras el humo del cigarrillo se arremolina a mi espalda como un fantasma pálido.

LA NUEVA SALEM.

Posteado en General sobre Junio 15, 2007 por agustinvidal
Había una vez un pueblo llamado Vista Bella. El tren llegaba y una multitud de sonrisas bajaban en la estación y se esparcían caminando por las calles, cada una directo a su hogar. Aquél pequeño lugar era como una burbuja en el océano turbulento de la sociedad, una brecha verde en el concreto del asfalto y los edificios; un descanso para todo el mundo. La tranquilidad lo inundaba todo y la paz flotaba en el aire, zumbando mientras acariciaba los árboles que cercaban las calles. El equilibrio parecía perfecto; sólo con escuchar hablar a la gente de Vista Bella, enseguida el concepto de altos valores se imprimía en la mente.
Lamentablemente, el exceso de perfección en este mundo es el síntoma más perfecto de imperfección. Y abriendo los ojos hacia la realidad subterránea de Vista Bella, ahora no tan bella, podían verse ríos negros de maldades infinitas recorriendo las calles cubiertas de verde. La gente asesinaba la dignidad de los demás y la espalda de cada víctima era el blanco para una lluvia constante de puñaladas. Lo peor era que aquél caos se escondía bajo una capa más fuerte que el acero; la ignorancia.
De pronto la corrupción estaba por doquier, en la boca de todos y sin que nadie se diera cuenta. Los habitantes de Vista Bella chocaban con ella, eran poseídos por ella y hasta hablaban de ella, alimentando así su maldad y fuerzas. Nadie podía confiar en nadie, las relaciones se marchitaban y las bases del aparente equilibrio no eran otra cosa que pilares de hipocresía y falsedad desnuda. ¿Cómo se podía luchar contra algo tan omnipresente, oscuro e invisible como un fantasma?
La lucha contra este Demonio era tan difícil que mucha gente se rendía y optaba por huir del pueblo maldito. No servían las buenas intenciones ni la fortaleza, porque el enemigo era tan inteligente que las moldeaba y las usaba para seguir creciendo. Sin embargo y pese a todos los obstáculos, algunos creían que nada era imposible…
Aquellas valientes personas entendieron que debian hacerles ver a la gente de Vista Bella que no hay peor enemigo que el rumor; aquélla invisible y vil serpiente, mentirosa como el diablo que viaja de persona en persona alimentándose de su ignorancia para persuadirlos de cometer un crimen: prejuzgar a la víctima.
Dedicado a los caídos en batalla.

El mundo QUICKLY.

Posteado en General sobre Junio 14, 2007 por agustinvidal

Gritos mudos, lágrimas secas, heridas que no sangran; ya no queda tiempo para eso. Un mundo que no para de dar vueltas, que no deja lugar al respiro, al pensamiento, a la reflexión…
.
El verdadero placer es tan caro que sólo es posible notar el siniestro rastro de su ausencia, tan profundo que nos dice que nada dale la pena.
.
La vertiginosa avalancha de sucesos, sorpresas, golpes y arrebatos nos ahoga, haciendo que el peso muerto de sueños imposibles e ilusiones perdidas nos sumergan más y más en la desesperación. Pero el mundo no para de girar. No se detiene. Ya no queda tiempo para nada.

Las neuronas NO se queman con nada. —-> COMPROBADO.

Posteado en General sobre Mayo 2, 2007 por agustinvidal

(Y así es cómo la credibilidad de los Test Psicométricos llega a su fin)
(Mi profesor de Psicología se retuerce en su tumba. Bueno, no en su tumba. AÚN)

Esquizofrenia vocacional.

Posteado en General sobre Abril 21, 2007 por agustinvidal

El pasillo se extendía a ambos lados de mis orejas y una cinta intermitente de puertas despuntaba ante mis ojos. Había escuchado cuando, de un lado al otro, se habían abierto cerrojos como en una sucesión de teclas de piano. De izquierda a derecha. Ahora sabía que estaban todas abiertas; sentenciadas a dejarse violar por el tan sólo capricho de girar el picaporte. Y allí estaba yo, de cara a una de las tantas opciones y enfrentando aquella dentadura de posibilidades.
Quebrando el rumoroso silencio de la parálisis, di un paso al frente. Psicología fue la puerta.

La sombra del alma.

Posteado en General sobre Abril 5, 2007 por agustinvidal

Es sabido que hasta la persona más acompañada puede engendrar en su interior uno de los sentimientos más angustiosos de la especie humana; la soledad.
La impresión de enajenamiento, el constante malestar y la repulsión ciega y confusa hacia uno mismo, son algunos de los síntomas que dan forma a aquél grito solitario imposible de callar. En la desesperación podremos sumergirnos en los abismos más profundos del ruido y la diversión e intentar mantener nuestras cabezas ocupadas con un millar de otras cosas, y sin embargo la soledad no dejará nunca de ser otra cosa que el desconsolado murmullo de una necesidad insatisfecha.
El pecho y el estómago se oprimen como pretendiendo llenar el vacío que se que se genera en el cuerpo y que no tarda en saturarse de angustia. Y aquél oscuro dolor es el que marca la diferencia entre el hecho de estar SOLO, y SENTIRSE SOLO. Es increíble que a menudo estas ideas se confundan.

Andá con corbata, nunca sabés si tendrás soga cuando quieras ahorcarte.

Posteado en General sobre Marzo 22, 2007 por agustinvidal
El otro día fui a anotarme a la facultad y me pasó algo muy raro.
Apenas llegué, el hombre-robot del mostrador me recibió exigiendo una serie de datos personales con un tono tan monótono que por poco podía ver las raíces del trabajo creciendo en su interior, agarrotando hasta el último rastro de carisma. Le di mi nombre y DNI. Pero mientras aquél hombre desconocido revolvía los bolsillos de mi intimidad, no pude evitar sufrir una extraña sensación de que me estaban atando de manos y piernas.
¿Dirección?
Me sentí encerrado, y podía escuchar cómo en algún lugar, la privacidad se revolcaba en su tumba. Había un arroyo de gente estancada a mi espalda, esperando a que el hombre del mostrador terminara de reproducir mi sombra en el papel.
¿Dirección?
Miré hacia abajo en busca de un refugio donde esconder mis ojos que gritaban la confusión a cuatro vientos. ¿Qué me estaba pasando? Sabía que la gente que esperaba atrás empezaba a impacientarse. Y también era consciente de que petrificado allí frente al mostrador, estaba asesinando cada minuto que aquellas personas necesitaban para respirar.
¿Señor? ¿La dirección, por favor?
Era un asesino, y el hombre del mostrador tenía la mitad de mi identidad cocida al formulario de inscripción; no tenía escapatoria. ¿Acaso todas las personas que estaban atrás mío habían aceptado ser esclavas de la sociedad tan pacíficamente como yo me estaba rehusando a ser? ¿Era preferible tener un lugar en el mundo al precio de sacrificar la libertad? Me pregunté si quedaría algún lugar en el planeta que no estuviera bajo los ojos de la globalización. Donde podía escapar si lo quisiera.
¿Se encuentra bien?
Cabizbajo, me rendí frente a la presión y terminé dándole manos y piernas al hombre-robot para que las encadenara. Le di mi dirección para atarme a un lugar y mi número de teléfono para que se enroscara en mi cuello. No tardé en entregar los nombres de mis padres sintiendo como si los estuviera traicionando. Luego, y cómo acto que me definía para siempre como un eslabón más de una sociedad corrupta y absolutista, escribí sintiendo como mi alma resbalaba por la birome y caía muerta, desparramada por la hoja, con la forma de mi firma.
En tres días, empiezo la facultad.

Sin aire.

Posteado en General sobre Marzo 16, 2007 por agustinvidal
Desgarrándose se disuelve. No hay mas unión, no hay mas luz; se resume todo en una gélida caricia que endurece el alma. Tomado del tobillo, sin dedos libres, caigo mientras el telón se cierra lentamente frente a mis ojos. Una burbuja escapa de mi boca, y ondulando huye desesperada a la superficie, hacia la luz.
Mi cuerpo agoniza, pero ahora no sólo por el frío, ya que la inmensidad comienza a aplastarme. Una explosión y de mis oídos ahora brota un hilo de humo rojo, marcando un camino que sólo cruzaré una vez. La cadena sigue ahorcando mi pierna y sin remedio sigo resbalando por la negrura mas espesa que se pueda imaginar. Soledad infinita, vacío increíblemente abrumador. Un segundo de pánico; cerradura a la paz.

La mirada.

Posteado en General sobre Marzo 16, 2007 por agustinvidal
Había un hilo invisible pero infinitamente fuerte que conectaba las dos miradas. Los ojos verdes de la mujer clavados en los ojos oscuros del hombre; cuatro círculos fundidos en una sola expresión, uniéndose entre ellos, destruyendo por completo el mundo exterior.
-¿Qué pienso de la locura?
-Si -dijeron los ojos verdes de la mujer.
-No lo sé sinceramente -los ojos oscuros respondieron -Será un sueño largo, muy largo, creo yo.
Un resoplido delicado y femenino se escuchó flotando en el aire que separaba a los dos pares de ojos.
-Es gracioso.
-¿Qué cosa? -preguntaron los ojos del hombre.
-La locura.
-¿Por qué?
-Por que tal vez sea un punto de vista ¿no crees?
Una sonrisa asomó por el rostro del hombre, pero los ojos de la mujer no atisbaron nada fuera de aquellos círculos oscuros.
-¿Y qué punto de vista tienes tú?
-OH, ahora no lo sé -confesó la voz femenina -Pero ¿sabes qué? Creo yo que uno de nosotros es la realidad y el otro es la fantasía de la realidad.
-¿Insinúas que estoy loco y que tú eres producto de mi locura?
-O viceversa. Depende el punto de vista -dijo la mujer, sin sonreir.
El hombre se detuvo a pensar manteniendo intacto el hechizo de las miradas; bastaba un sólo pestañeo para que la conexión muriera y el mundo exterior volviera a la vida.
-¿Eres capaz de pensar por ti misma?
-¿A qué te refieres? -inquirió la mujer.
-Si no puedes pensar por ti misma, quiere decir que eres una construcción de mi mente.
El hombre escuchó una risa que flotó desde su interlocutora encarnada en aquellos ojos verdes.
-Si eres mi creador voy a pensar lo que tú quieras que piense. Y hasta podría dar la sensación de pensar algo por mí misma, aunque no sea así. ¿Puedes tú pensar algo por ti mismo?
Silencio por primera vez; sin embargo el hilo invisible seguía tan rígido y fuerte como siempre.
-Esta conversación es de locos.
-Entonces ninguno es construcción del otro, y ninguno de los dos estamos locos. -¿Eso te parece racional?
-Que ironía preguntarle eso a una loca.
-¿Tú estás loca?
La mujer guardó silencio.
-Sabes bien la respuesta -contestó -no estoy loca; ni siquiera un loco puede crear una locura.
-¿Cómo puedes saber eso? Ninguna persona se daría cuenta que lo están haciendo pensar en algo si aquél pensamiento acarrea la sensación de que se está pensando por voluntad propia. Es algo confuso… ¿
Estás insinuando que eres una creación mía? -inquirió el hombre.
-Sí -afirmaron los ojos verdes -Estoy diciendo que estás loco. El punto de vista es ese: tú eres la realidad, yo la fantasía.
-¿Pensaste por ti misma para llegar a esa conclusión? No lo sabes, no puedes estar segura.
-Tienes razón… ¿Y quién está loco entonces? -escupió la voz femenina.
-Yo podría ser tu fantasía.
La mujer negó con la cabeza, sin romper la conexión de la mirada.
-Estamos en la misma. Es imposible.
La mujer de pronto se sobresaltó y el hilo se tambaleó invisible en el aire.
-¡Lo tengo! -exclamó -Creo que los dos somos la fantasía de algún otro loco. Juntos podríamos ser parte de la creación de una misma mente; los dos llegamos a las mismas conclusiones, los dos pensamos en lo mismo, los dos formamos parte de la misma mirada.
-Ahora que lo mencionas, es cierto: llegué a la misma conclusión cuando me lo estabas diciendo. Que extraño se siente ser parte de una fantasía ¿verdad? -dijo el hombre -¿Y donde está el loco, nuestro creador?
-Es lo que me pregunto -la mujer se detuvo a meditar, hurgando en los ojos de su compañero, de pronto se sorprendió: -Espera, ¿puedes ver algo además de mis ojos?
-Sé que hay un mundo detrás, pero ahora que lo mencionas se me es imposible verlo -alegó con sorpresa el hombre, sintiéndose de lo más impotente -No puedo dejar de mirar tus ojos.
-Será que el loco así lo quiere ¿no?
-Puede ser… -admitieron los ojos oscuros.
-Oye -dijeron los ojos verdes -Ya no puedo verte.
-OH, Dios, yo tampoco…
-¿Por qué será? -inquirió la voz de la mujer.
El hombre mostró una sonrisa invisible.
-Será por que somos parte de la misma creación, somos la misma persona. Encarnada y dividida en la fantasía. Somos uno solo. Estaremos volviendo en sí.
-Es lo que estaba pensando –declaró la voz femenina -Que extraño suena eso ¿no?
-Si, muy extraño.
En ese momento, alguien se alejó dejando su reflejo del otro lado del marco.

Frenos mojados.

Posteado en General sobre Marzo 16, 2007 por agustinvidal
Me veía mi mismo, desparramado como líquido sobre el suelo del vagón, iluminado por los estallidos de luz que venían del mundo que resbalaba fuera de las ventanas. El traqueteo del tren se adormecía en la niebla de luces, todo era borroso y sin embargo, yo seguía allí, de pie frente a mi cuerpo. Nadando en un mundo de irrealidad.
¿Había muerto? Sabía que no.
Una ciudad nocturna pasó aullando por las ventanas y una tormenta de luces se abatió sobre mi otro yo. El tren no se detuvo.

Soy uno, soy otro, soy nadie, soy todos.

Posteado en General sobre Marzo 16, 2007 por agustinvidal
A veces creo que me empeño demasiado en mantener a la soledad detrás de una pared de amigos Express, de una familia numerosa, de una vida colgada sobre una red de relaciones vacías.
¿Por qué temerle a la soledad? ¿Para qué quiero mantener mi sombra solitaria detrás de un millar de ojos, voces y oídos ajenos? ¿De dónde proviene la necesidad de perderme en un desierto de ruido y distracciones, si mi propia identidad se va disolviendo entre los médanos?

Escribir, una necesidad.

Posteado en General sobre Marzo 15, 2007 por agustinvidal

Se preguntarán por qué, en un mundo donde el tiempo es oro, mucha gente de pronto decide sentarse frente a la pantalla de una computadora, aislándose de todo lo que lo rodea, tan sólo con el propósito de volcar sus ideas y sentimientos más íntimos en el lugar más abierto y público del planeta…