Había unA VEZ TRÚS…
Que vivía siempre con la cabeza escondida bajo tierra, fantaseando con el anhelo inconsciente de diluir su existencia en el abrazo frío y rígido de la muerte.
Pero ese jueves a la mañana sacó la cabeza del agujero tras haber sentido un fuerte rumor que había echo temblar el suelo como un lejano tambor. En la superficie, el viento le dio en las plumas de la cara con un aire saturado de estática e inmerso en una atmósfera engominada por la tensión de un atronador silencio.
Entonces vio sobre el horizonte un mar de nubarrones oscuros retorciéndose en el cielo y la asaltó una extraña sensación. En sus ojos no tardó en reflejarse el espectáculo de relámpagos que comenzaron a iluminar el horizonte como sábanas blancas y el avestruz se quedó pasmado ante semejante paisaje epiléptico. El silencio tembló en el feroz rugido de los truenos; y el ave sintió una especie de alivio que dio paso a una efervescente felicidad que inundó su mente con una fuerza incontenible.
Finalmente, una espesa cortina de lluvia se desplomó de un momento al otro sobre el campo y los árboles, y el animal corrió y saltó disfrutando como nunca de los dardos de agua que brillaban con cada estallido de luz.
Esta entrada fue publicada el Octubre 17, 2008 a las 12:29 am y archivada bajo General . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0
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Octubre 17, 2008 a 1:29 am
Siempre todo tiene que estar relacionado con la muerte? EH?!? (?)
Yo asumo que saltando así se le abrió un nuevo panorama con respecto a la cida no? Ahora, si mientras saltaba, le caía un rayo? Que avestruz pelotuda….
Octubre 17, 2008 a 4:17 pm
Free de nuevo diciendo pelotudeces. No entiende nada. Es una avestruz con agorafobia. Cuando se nobló el cielo y la lluvia no la dejo ver mas que algunos metros, sintió que no había tanto a lo que temer.
Octubre 21, 2008 a 12:15 am
ya postié otras cosas leelas
Octubre 27, 2008 a 11:23 pm
Tenés razón, hay veces que puedo ser muuy boludo. Sory, me calenté al re pedo.