Archivo para febrero, 2009

chernobyl 09

Posted in General on febrero 22, 2009 by agustinvidal

¿Vieron cuando abren una canilla demasiado rápido y sale disparado un chorro de agua incontrolable que en la desesperación por cerrarla, pierden la orientación y ya no saben si la están cerrando o abriendo más todavía?

Bueno, yo estoy nadando. La marea sube, con olas de responsabilidades, compromisos y sacrificios. Y nada, lo único que puedo hacer es seguir moviendo los brazos y los pies para no hundirme.

Pulmones, prepárense para ser evacuados, las compuertas de los ojos ya están selladas. 

Claustrofobia frente al horizonte.

Posted in General on febrero 16, 2009 by agustinvidal

 

Mal día para levantarse. Al menos me quedé dormido y recién después de unas horas, el celular vibró y me dijo “Mas te vale que te levantes ahora y apruebes todo”.

Aprobar todo…

Si, apruebo sin problema que me pregunten cómo ando con el estudio, con la vida, con el minotauro que tengo en la cabeza.

Apruebo sin protestar que el reloj no deje de delatar a que hora llego y a que hora me levanto para estudiar.

Apruebo casi sin problema que escondan muy adentro de sus discursos la intención de manipularme para que siga haciendo lo que vengo haciendo desde que hago cosas.

Apruebo con un poco de problema que se cansen de que me canse.

Apruebo con bronca que no se cansen de exigirme que no me canse. Estoy cansado. Intenten caminar por esta soga sin cansarse.

Apruebo todo eso y ¿no me puedo dar el lujo de desaprobar una puta materia?

Quiero con toda el alma que llegue el momento de desaprobar para por fin revolcarme tranquilo en un fracaso elegido. Descansar en un Dos o en un Uno. Pero descansar al fin.  

Mis oídos funcionan de la misma manera que mis ojos; dan vuelta la información que reciben, así que no me jodan, por que en una de esas obedezco.

 

2009 -> Proyect “No more pills”

Posted in General on febrero 11, 2009 by agustinvidal

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Que terrible sería tener la obligación de controlar todo a nuestro alrededor. 

Que nuestros hombros se arrastren bajo una responsabilidad vacía pero infinitamente pesada y nuestra cabeza se levante sólo para seguir anudando sogas en el aire.

Por suerte, ser Dios todavía sigue siendo imposible.