Archivo para octubre, 2009

A Narciso.

Posted in General on octubre 26, 2009 by agustinvidal

Vos, que te creías tanto por amarte sobre un espejo de agua, te cuento que de tu trono has sido removido y ahora te reemplaza otro hombre. Un hombre cuyo amor a sí mismo no depende de las olas que produzca el viendo sobre la superficie del lago.

El amor propio del nuevo rey depende sólo de las baterías de la cámara digital y de la superficie inalterable del espejo.

La mitología es el único refugio que guarda tu existencia, cada vez menos visitado. Tu original esencia se ha desparramado por el mundo y sus brotes van arrojando al olvido cada letra de tu nombre.

Ya no sos diferente a ninguno de nosotros. Te hemos alcanzado.

Para nosotros, ahora sólo sos una marca de calzoncillos.

Un eshpejo de papel…

Posted in General on octubre 23, 2009 by agustinvidal

Atravesando las nubes caí dejando una franja blanca en el cielo.

A la velocidad de un meteorito me acerqué a la ciudad, que se me vino encima con su dentadura de edificios. Creo que rocé una antena de televisión antes de chocar contra la primera pared de concreto, que se sintió como papel. Los ladrillos y las ventanas fueron deteniéndome entre nubes de polvo y guijarros hasta que llegué al suelo, resbalé por aquella calle y me puse de pie, sacudiéndome la ropa.

Así me sentía en ese momento; como si en vez de haber nacido, hubiera caído desde el espacio a este mundo desconocido.

-Señor, ¿quisiera comprar alguno de éstos?

Miré al hombre de tez oscura que me ofrecía un portafolio abierto dejando a la vista una plancha de relojes dorados y plateados.

-Los de la izquierda son de oro macizo y aquellos en la punta son de plata –me dijo indicándome con sus dedos oscuros coronados por una uña brillante –Los de acá están sólo bañados en oro, pero en su parte trasera tienen dibujos grabados.

-No, gracias, en serio –lo interrumpí levantando la mano.

El hombre me miró con los ojos que resaltaban en la negrura de su cara. Le agradecí de nuevo con un ademán y me alejé.

Seguí caminando, luchando contra la corriente humana de la manera acostumbrada; un hombro ataca, el otro espera para luego ser arrastrado y segundos más tarde convertirse en el agresor. Así fui llegando a destino y entonces me separé del río y miré el tablero de números.

12-A.

-¿Si?

-Soy yo.

La puerta se abrió. Entré, subí por el eterno ascensor y Hernán me estaba esperando en el umbral de la puerta.

-¿Qué haces, todo bien? –me saludó mientras yo salía del ascensor y cerraba la puerta.

-¿Qué hago? Si me llamaste para que viniera, boludo. Estoy viniendo, Estoy acá. –le estreché la mano mientras pasaba al interior de su departamento.

-Te aviso que mi vieja viene a comer – escuché desde la puerta, cuando yo ya estaba abriendo la heladera para ver que había.

-Eso me sonó a amenaza.

-No toques la tarta, nada más.

Miré el recuadro perfecto de la tarta de manzana, luego noté que había un hueco en uno de los lados. De pronto, giré la cabeza y encontré migas en mi mano derecha. La acusé con la mirada, mientras sentía como el bocado bajaba por el esófago hasta esconderse en el estómago; tímido, asustado, sabiendo que era el hijo de una relación ilegal. Hernán entró en la cocina, me apresuré a cerrar la heladera y le pregunté:

-¿Viste que las termitas de madera evolucionaron desde la revolución industrial en termitas que pueden variar su dieta a otras cosas por el reemplazo de la madera por el metal?

-No, no sabía –sacó un vaso de la alacena y añadió –No me digas que comen hierro.

-No, pero sí tartas de manzana.

-Sos un forro.

Coso.

Posted in General on octubre 18, 2009 by agustinvidal

Esta vez voy a usar la excusa de que luego de una búsqueda épica entre los rascacielos de la ciudad, he conseguido trabajo. Me habían dicho que iba a ordenarme la vida… pero mi cuarto está igual de siempre que mi cabeza y todavía no encuentro el armario.

¿Por qué todos queremos ser iguales a otro? No tiene nada que ver con el trabajo, pero me asaltó la pregunta. Nadie habla de este tipo de inseguridad, por miedo, o por que medio planeta ya está asegurado contra las preguntas. Una pregunta es el llorar de un hueco, de un lugar vacío que busca urgente un relleno, casi como un gordo sudado y amarillo que no encuentra más que barritas de cereal sin un gramo de azúcar. Encima, cuando uno se pregunta algo, desaloja una circunvolución del cerebro que no vuelve a ocuparse hasta que la respuesta toque la puerta. Queda abierto un lugar. Creo que buena parte de mi cerebro está esperando a un huésped muy especial llamado ¿Qué?.

¿Te puedo tutear?

Che, ahora sí. Te cuento una cosa pero no se la digas a nadie: Creo que debería estar estudiando. No quise ofenderte abandonándote, por que la verdad ni me interesa ofenderte; sos un blog. Un blog con cara de pantalla. Ah, eso me hizo acordar que cuando mi bisabuela vivía sus últimos meses, la fui a visitar una sola vez, semanas antes de que se muriera. Y ¿sabés que? No sé si habrá sido por todo el tiempo que no la había visto o qué, pero no sólo no me reconoció, sino que encima me sacó cagando gritando que yo tenía cara de lechuga. No puedo evitar recordarla con aquella particular  frescura mental. Los griegos la hicieron bien matando a sus héroes antes de que les llegara la ruina. Por que es así, escucháme,  todos nosotros estamos predestinados al fracaso. Podremos ser exitosos en algunas cosas, ¿pero quien vive para siempre?

Quiero tomarme un café y ponerme a estudiar.

Y yo hago lo que quiero. Así que me voy.

PD: Iba a poner “yo hago lo que se me canta” Pero después me di cuenta que eso sería como una maldición de película de Disney Channel. Imagináte si tuvieras que hacer todo lo que te canten. No, no, IMAGINATE CON LA CUMBIA DE HOY. Que te vaya bien, blog. Ojalá encuentres una buena página y tengas muchos Hipervínculos.