Archivo para enero, 2011

Mudación.

Posted in General on enero 5, 2011 by agustinvidal

Obviamente desde que me mudé a la gran ciudad, adopté hábitos y costumbres tales como ir al laverap, a la verdulería y cagar con la puerta abierta. Pero una de las cosas más chocantes fue cambiar de familia. Es que toda mi vida viví en una casa con jardín y no me acostumbro a la idea del departamento. Para mí, yo no estoy más que compartiendo una casa con nueve o diez familias. La vieja que tiene mal la rodilla, no vive “al lado” sino en el cuarto de al lado; estoy viviendo CON ella y con todos los demás.

En el cuarto de arriba, sobre mi cabeza ahora mismo una pareja se juega por su descendencia. No me gusta tener un audio porno a la una de la mañana. Antes, estos del quinto B duraban menos, pero con el tiempo supongo que la relación mejoró y ahora la estiran hasta la una, dos de la mañana. Se le suman también los gritos de la familia del sexto B, que vendría a ser el futuro de los del quinto si siguen poniéndole tanta garra; seis o siete diablos enfurecidos con su madre cuales polluelos hijos de re mil puta con hambre. La semana pasada escuché en el ascensor que uno de ellos, con sus diez añitos y ante la petición de la madre a que ayudara con las bolsas del súper, le dijo que la chupe. Un Edipo poderoso.

En el quinto A, seguro ahora están durmiendo las dos brasileras. No sé que estudian por que tienen cara de muy boludas y tampoco sé si son hermanas por que no distingo los rasgos faciales de los negros. Amén de que dejen las canillas abiertas varias veces al año y que se queden encerradas en el ascensor dos veces por semana, son buena onda. Me da pena que se hayan venido a estudiar este país, y justo al barrio más pulgoso de Buenos Aires…, bah nosé, capaz son argentinas.

Eso me daría el doble de pena.

Y otra cosa, muchas veces me veo obligado a prenderme un pucho para opacar la baranda que brota por la puerta de al lado; un fantasma de pescado frito que deambula por los pasillos a la hora del almuerzo. Señora, no me extraña que tenga mal la rodilla, si come de esa manera. Y qué manía de dejar la puerta abierta al pasillo a modo de ventilación, me dan ganas de comerme mis propios soretes y cagarlos después bien adentro de su boca.

Casi me olvidaba de la conchuda del tercero, que como le falta lo que le sobra a la del quinto, anda por ahí jodiendo y mangueando que todos paguemos las expensas para poder, por ejemplo, arreglar el ruido del ascensor. Claro, ella es dueña del departamento, ella no alquila, entonces ¿todos los demás forros que tenemos que pagar una fortuna por 10 metros cuadrados en una zona en poder de los narcos, en plena facultad de medicina, con el aire viciado a muerto que sale de la chimenea de la morgue que tenemos enfrente, estamos obligados a escuchar las quejas de una vegetariana resentida?

Con esa gente y muchos más me fui a vivir.

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